Medellín en 3 días

Redacción y sabiduría: Alice
Anotaciones y edición: Antonio

Medellín es una ciudad que no puedes dejar de visitar. La capital de Antioquia combina modernidad, cultura y un clima perfecto que le ha valido el nombre de Ciudad de la Eterna Primavera. Aquí te contamos qué ver en Medellín y cómo aprovechar tu tiempo al máximo. En solo unos días podrás descubrir sus barrios más emblemáticos, vivir la experiencia del Pueblito Paisa, recorrer la Comuna 13 y además hacer escapadas únicas a Guatapé, con su famoso Peñol y casas coloridas, y a la Hacienda Nápoles, un parque temático cargado de historia y entretenimiento.

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Día 1

Día 2

Día 3

Presupuesto

Medellín es la segunda ciudad más importante de Colombia, y visitarla es casi obligatorio para dejarte sorprender por una urbe innovadora, moderna y llena de color, donde te sentirás cómodo en todo momento.

Para llegar, nosotros optamos por volar: es un trayecto rápido y sencillo que te permitirá ahorrar tiempo, ya que por carretera el viaje puede tardar unas 8 horas y media. Elegimos la aerolínea Viva Colombia (actualmente conocida como Viva Air Colombia), que ofrece precios muy competitivos y numerosas opciones de vuelos low cost. Al ser un trayecto tan corto, preferimos priorizar el ahorro sobre la comodidad, algo muy similar a lo que sucede con aerolíneas como Ryanair en Europa.

Medellín

Día 1

Aterrizamos en la hermosa ciudad montañosa de Medellín, en un vuelo de menos de una hora desde Bogotá, que nos permitió disfrutar de las impresionantes vistas de la Cordillera de los Andes. Tan pronto bajas del avión, te recibe un clima estupendo y la amabilidad de su gente, que te hará sentir como en casa. Llegamos al Aeropuerto José María Córdova, ubicado a las afueras de la ciudad, y desde allí tomamos un bus que te acerca directamente hasta Medellín; es muy fácil de encontrar porque lo promocionan por todo el aeropuerto. Otra opción cómoda es tomar un taxi. El bus nos llevó hasta la ciudad y, una vez allí, pedimos un Uber para llegar al hotel, situado en el Parque Lleras, una zona ideal para hospedarse: de día ofrece una gran variedad de restaurantes, supermercados y artistas callejeros, y de noche se transforma en uno de los mejores lugares para salir de fiesta.

Ya instalados en el hotel, salimos a recorrer la zona, muy agradable para caminar y con un ambiente seguro. En el camino encontramos el restaurante Patria Mía, donde disfrutamos como nunca de una deliciosa bandeja paisa en plena tierra antioqueña. Comer en Colombia es un placer en sí mismo: calidad, sabor, precio y cantidad siempre van de la mano. Con el estómago contento, nos dirigimos al Pueblito Paisa (el acceso es gratuito), un lugar encantador que recrea la esencia de los pueblos tradicionales de Antioquia. Además de su ambiente acogedor y sus luces, ofrece una vista panorámica espectacular de toda Medellín. Esperamos a que cayera la noche para continuar hacia el Parque Norte.

Como viajábamos en diciembre, tuvimos la suerte de disfrutar el famoso alumbrado navideño de Medellín. Nos acercamos al río para maravillarnos con la cantidad de luces, figuras y colores, y luego visitamos el Parque Norte, donde ese año la temática giraba en torno a la biodiversidad de Colombia. Una puesta en escena asombrosa que se disfruta a pie, en zapatillas cómodas y con toda la disposición de recorrer cada rincón. Cerramos la jornada con un par de dulces locales, la guinda perfecta para una experiencia inolvidable.

Al terminar de recorrer el Parque Norte, tuvimos la idea de pasar por el centro de la ciudad. Sin embargo, de noche no es lo más recomendable: por desconocimiento nos encontramos con una escena bastante desagradable. Como colombiana, recordé que en mi familia nunca visitábamos lugares de noche; a más tardar estábamos de vuelta en el hotel alrededor de las 19h para cenar o disfrutar de la piscina. Ahora entiendo la razón. Por eso, mi consejo es conocer el centro siempre de día.

Para aprovechar al máximo el día 1 en Medellín, lo ideal es comenzar con un recorrido por el centro histórico, visitando la Plaza Botero, con sus esculturas icónicas, y el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe. A esto puedes añadir una ruta guiada por la Comuna 13, donde el arte urbano y los grafitis cuentan la historia de transformación social de la ciudad. Hoy en día encontrarás muchos free tours y tours organizados que hacen más fácil descubrir estas zonas; en nuestro viaje aún no eran tan comunes, por lo que no coincidimos con ninguno en nuestro horario.

De regreso al Parque Lleras, la zona de nuestro hotel, disfrutamos de la música, el ambiente festivo y una cena deliciosa. Es normal encontrarse con personas que piden dinero o venden productos poco usuales, pero con un simple «no» es suficiente. Eso sí, recuerda cuidar siempre tus pertenencias y evitar cualquier situación comprometida: en algunas ocasiones pueden ofrecer drogas ilegales, y lo mejor es rechazarlas para no reforzar estereotipos ni verte envuelto en una noche turbia.

Terminamos el día dando un paseo por la zona y nos fuimos pronto al hotel, ya que el día siguiente nos esperaba el bus rumbo a la Hacienda Nápoles.

hacienda nápoles

Día 2

Temprano nos levantamos rumbo al Terminal del Norte para tomar un bus con destino a Doradal y visitar la famosa Hacienda Nápoles. El trayecto dura entre 3 y 4 horas, con un costo aproximado de 25.000 pesos colombianos. Nos acomodamos en el bus y aprovechamos para dormir un poco durante la mañana.

Al llegar, lo primero que vimos fue la avioneta en la entrada, que en 2018 todavía se conservaba como símbolo de su historia. Recordemos que esta hacienda fue propiedad de Pablo Escobar, uno de los narcotraficantes más buscados del mundo. Tras su muerte, pasó a manos del Estado, y hoy se ha transformado en un parque temático que combina parque acuático, zoológico y un museo dedicado a su historia.

Nosotros recorrimos el zoológico y el museo (puedes consultar precios de entradas aquí). Los animales están muy bien cuidados y la variedad es sorprendente. Incluso encontrarás especies poco comunes como el cebrallo (mitad cebra y mitad caballo) o el cebrasno (mitad cebra y mitad asno). También llaman la atención las enormes avestruces, Vanesa, la hipopótama más famosa del país, que hoy adorna la entrada de la hacienda y a la que incluso puedes alimentar con una gran sandía, además de las juguetonas nutrias que parecen invitarte a compartir con ellas.

A mitad del recorrido hicimos una parada para comer algo rápido, lo suficiente para recargar energías y seguir caminando para ver todos los animales que tienen. Todo está muy bien organizado y el ambiente es agradable, con zonas de sombra, restaurantes y espacios para descansar.

El recorrido fácilmente te tomará todo un día, por lo que es recomendable salir temprano de Medellín y aprovechar cada rincón del parque hasta que caiga la noche. Algunos viajeros incluso deciden pasar más de un día para disfrutar también de las piscinas, parque de atracciones y quedarse en los hoteles de la hacienda o en los alrededores, dependiendo del tiempo disponible.

En nuestro caso, al terminar la visita tomamos un bus rumbo a Guatapé, donde nos esperaba nuestro siguiente hotel. El viaje fue toda una aventura, pero sin duda valió la pena: al llegar encontramos un alojamiento con una vista increíble, que descubriríamos en todo su esplendor a la mañana siguiente.

guatapé

Día 3

Nos despertamos con un desayuno estupendo en el hotel, frente al Embalse del Peñol. Tomar café recién hecho acompañado de frutas tropicales mientras contemplábamos ese paisaje parecía sacado de una película: el agua en calma, las montañas verdes y un clima perfecto. Sin duda, fue una de esas mañanas que se quedan grabadas para siempre. La atención del personal fue muy amable, algo que ya habíamos notado durante todo el viaje en Antioquia: la gente siempre está dispuesta a ayudar y hacerte sentir bienvenido.

Después del desayuno, nos fuimos a subir la Piedra del Peñol. Como estábamos alojados cerca, llegamos caminando, aunque también hay pequeños buses que te acercan hasta la entrada, donde se compran los tickets.

Estar al pie de la piedra es impresionante: te sientes como una hormiga frente a su inmensidad, y más aún cuando sabes que te esperan unos 700 escalones para llegar a la cima. El esfuerzo merece totalmente la pena, porque arriba disfrutarás de una vista panorámica de 360 grados sobre el embalse, además de bebidas refrescantes y, por supuesto, una sesión de fotos inolvidable. Eso sí, recuerda que al bajar te esperan otros 700 escalones, por lo que conviene tomarse un buen descanso en la cima antes de iniciar el descenso. Durante la subida también encontrarás puntos de atención de la Cruz Roja, por si en algún momento lo necesitas.

Ten en cuenta que los precios arriba son más altos que en el pueblo, ya que todo lo han tenido que subir hasta allí. Nosotros lo vimos más como un reconocimiento al esfuerzo que implica mantener el lugar.

Al terminar la bajada —con las piernas temblando tras 1.400 escalones en total— decidimos dar una vuelta rápida por el pueblo de Guatapé, famoso por sus calles llenas de coloridos zócalos que decoran cada fachada. Es un lugar muy pintoresco y fotogénico, ideal para pasear sin prisas. Allí paramos a comer un almuerzo típico: bandeja paisa y jugos naturales, aunque también hay cafés y restaurantes más modernos si prefieres algo diferente.

Si tienes más tiempo, también puedes aprovechar para hacer actividades acuáticas en el embalse o contratar un tour guiado que te llevará por los puntos más representativos del pueblo y la zona. Un consejo importante: lleva siempre efectivo suficiente, porque aunque poco a poco la infraestructura ha mejorado, en nuestro viaje todavía había pocos cajeros y no en todos lados aceptaban tarjeta.

Ya por la tarde tomamos el bus de regreso a Medellín. El trayecto duró alrededor de dos horas y nos costó 30.000 pesos colombianos. Llegamos al atardecer con energía suficiente para dar un paseo por el Parque Lleras, el corazón de la vida nocturna en la ciudad, lleno de bares, música y ambiente. Tras una cerveza y un poco de música en vivo, regresamos a descansar al hotel, cerrando así una jornada intensa pero inolvidable.

A la mañana siguiente, madrugamos rumbo al aeropuerto con la sensación de haber vivido una experiencia única que combina naturaleza, historia, gastronomía y, sobre todo, la calidez de la gente.

Quieres seguir viajando con nosotros, te invitamos a nuestro siguiente destino Cartagena – Colombia.

Presupuesto

Viajando en pareja

Este fue nuestro presupuesto de 3 días para descubrir Medellín y sus alrededores, incluyendo vuelos desde Bogotá, transporte, hoteles, entradas a la Hacienda Nápoles y la Piedra del Peñol, comidas, y hasta algunos souvenirs.

ActividadPrecio PesosPrecio €
Vuelo desde Bogotá$588.000124,97€
Medellín (hotel, transporte, comida, actividades)$730.000155.57€
Hacienda Nápoles (transporte, comida, entrada)$ 260.00055,41€
Guatape (hotel, comida, entrada, transporte)$150.00031,97€
Souvenirs$64.00013,62€

*Recuerda revisar los enlaces proporcionados a cada una de las actividades, porque van cambiando. Si quieres conocer más detalles, te invitamos a leer nuestro itinerario de Colombia en 8 días.

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