Recorrido por los Jardines de La Granja

Después de conocer la historia de los Jardines y Palacio de La Granja, llega el momento de ponerse calzado cómodo y empezar a caminar para descubrir todo lo que tiene que ofrecer.

Este es el recorrido por los Jardines de La Granja de San Ildefonso que os llevará por el corazón de los Jardines de La Granja, un lugar donde Felipe V volcó toda su nostalgia por los jardines de Versalles (donde se crio) y su pasión por la mitología. Pero estos no son solo unos jardines normales son una invitación a descubrir cómo el agua, el arte y la mitología se funden para crear un espectáculo que, siglos después, nos sigue dejando sin palabras.

Esta ruta está diseñada para que puedas ir de un punto a otro sin retroceder demasiado, disfrutando de las vistas, haciendo pausas para las fotos y aprendiendo todas las historias mitológicas que se esconden tras las figuras. Para disfrutar del recorrido que os hemos propuesto, dedicadle al menos 3 o 4 horas, sobre todo si planeáis ver los puntos extra del recorrido.

Recorrido por los Jardines de La Granja

Si el Palacio es el cuerpo, las 26 fuentes monumentales son el alma de este lugar. Lo que vais a ver es una coreografía perfecta de dioses, ninfas y héroes que, fundidos en plomo narran historias de poder, amor y naturaleza.

Lo más increíble y en lo que siempre insistimos, es que todo este despliegue funciona igual que en el siglo XVIII. El agua baja desde el estanque principal, conocido como «El Mar» y otros seis depósitos menores. Gracias a la fuerza de la gravedad y sin ni una sola bomba moderna, el agua llega hasta las fuentes y sale disparada por los surtidores alcanzando alturas que superan los 50 metros. Es el dominio absoluto del hombre sobre la naturaleza convertido en arte.

Aquí te dejamos también un mapa de Google Maps para que te sea más fácil guiarte. Tiene una capa con todo lo que hay en los jardines y otra con el recorrido que te proponemos más abajo.

Comenzaremos nuestro camino desde la entrada a la Colegiata y terminaremos por todo lo alto en la Fuente de la Fama tras recorrer las principales fuentes. Y después, si aún os queda energía, os recomendamos ver todo lo que tiene La Granja preparado para los visitantes.

Circuito Completo por Los Jardines de La Granja

Recorrido por los Jardines de La Granja: Entre Dioses y Agua

Parada 1 – «Los Guardianes del Reposo Real» (Colegiata y árboles el Rey & la Reina)

Nuestra ruta comienza justo antes de cruzar las verjas de los jardines, en un rincón que resume a la perfección el vínculo emocional de Felipe V con este lugar. Antes de entrar de lleno en los jardines, os encontraréis con la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, un edificio que guarda un secreto que rompe con siglos de tradición monárquica en España.

Como os contábamos en el post sobre la historia de La Granja, el primer Borbón estaba tan fascinado por este entorno que se negó a seguir la costumbre de ser enterrado en el Panteón de Reyes de El Escorial. En su lugar, decidió que su descanso eterno y el de su esposa, Isabel de Farnesio debía ser aquí mismo, en su querido palacio de retiro y bajo el aire puro de la sierra. Esto es un detalle importante porque demuestra que La Granja fue concebida como su verdadero refugio personal.

En la actualidad se siguen dando misas en fechas especiales además de estar disponible para celebrar bodas. ¿Quién no querría celebrar su boda en la capilla personal de los reyes? Nosotros desde luego que no pudimos resistirnos y tuvimos la suerte de darnos el «si, quiero» en este lugar tan maravilloso.

Pero antes de entrar en la Colegiata, fijaos en los dos centinelas que os dan la bienvenida: el Rey y la Reina. Estas dos secuoyas gigantescas son de los ejemplares más impresionantes que veréis en vuestro viaje. Llevan décadas custodiando el acceso a la Colegiata y han tenido diversos accidentes (sobre todo la Reina) en forma de rayos y vientos que han dañado sus figuras.

En qué fijarte:

  • El lugar del entierro: Dentro de la Colegiata, buscad el sepulcro real a la izquierda del altar.
  • La fachada de la Colegiata: Observad la maravillosa decoración barroca y el retablo tras el altar mayor. Es la antesala lo que veréis después en el palacio, bajo una elegancia que buscaba impresionar sin perder esa sensación de casa de campo real.
  • Tribuna Real: como curiosidad, en el lado izquierdo, en una posición elevada se encuentra un palco que conecta con el palacio desde el que los reyes podían asistir a las misas sin necesidad de salir al exterior.
  • La escala de las secuoyas: Acercaos al tronco del Rey para apreciar su magnitud. Es el ejemplo perfecto de cómo la naturaleza es monumental en este sitio.

Parada 2 – “El Espejo de Versalles en la Sierra” (Fachada del Palacio Real)

Tras dejar atrás la Colegiata y cruzando la puerta de acceso a los jardines, avanzamos dejando a un lado el Patio de la Herradura y giramos a la izquierda, nos encontramos de frente a la imponente fachada del Palacio Real.

Es la joya central del conjunto y el lugar donde mejor se aprecia cómo Felipe V logró integrar la elegancia de la corte con el telón de fondo de la Sierra de Guadarrama. Lo que veis hoy es el resultado de varias ampliaciones, lo que empezó como un «pequeño» palacete de retiro para Felipe V terminó convirtiéndose en una palacio de gobierno con influencia italiana y francesa. Es una de las imágenes más icónicas del Real Sitio y el lugar donde mejor se aprecia ese deseo del rey de traer un trozo de su infancia en Francia a suelo español.

Aunque en este artículo nos vamos a centrar en el recorrido por los jardines y el espectáculo del aire libre, el interior del palacio es un auténtico tesoro. Cruce de pasillos llenos de tapices flamencos, lámparas de cristal de la Real Fábrica y bóvedas pintadas que son una maravilla. En esta ocasión, nosotros no vamos a entrar para seguir disfrutando de los jardines y las fuentes, pero os recomendamos muchísimo contratar la visita guiada si queréis conocer a fondo las estancias reales. Es la única forma de descubrir los cotilleos de la corte y entender cómo era el día a día de los reyes en su refugio de verano.

En qué fijarte:

  • La alineación perfecta: Fijaos cómo la fachada está diseñada para ser el punto de fuga del jardín. Desde el balcón central, el rey tenía una vista directa de los juegos de agua sin necesidad de salir de sus aposentos.
  • Los materiales y colores: Observad el contraste entre la piedra caliza y los detalles decorativos. Dependiendo de la hora del día, el tono de la fachada cambia, volviéndose especialmente cálido durante el atardecer.
  • El escudo de los Borbones: En la parte superior de la fachada podéis ver las armas reales, un recordatorio del cambio de dinastía que trajo Felipe V y que transformó para siempre la estética de la monarquía española.
  • La integración con el paisaje: Mirad cómo el palacio parece abrazar las montañas del fondo, no es un edificio que ignore su entorno, sino que se apoya en él para parecer aún más grandioso.

Parada 3 – “La Cascada de la Reina” (Fuente de Anfitrite y Cascada Nueva)

Ahora sí, nos adentramos en el eje principal de los jardines. Justo frente a la fachada del palacio, nos recibe la Fuente de Anfitrite, que preside el inicio de la impresionante Cascada Nueva.

La figura central representa a Anfitrite, compañera de Neptuno, sentada en una concha tirada por un delfín. Tres náyades (ninfas de los ríos y fuentes) le atienden como lo harían las damas a su reina. Anfitrite era una nereida (personificación de las olas del mar) quien, mientras bailaba un día junto a una isla, enamoró a Neptuno y la hizo su esposa.

Se dice que esta fuente es un homenaje directo de Felipe V a su segunda esposa, Isabel de Farnesio, ya que la figura de la diosa Anfitrite simboliza la importancia que el rey concedía a su reina en la toma de decisiones y en su vida personal.

Lo que hace especial a este punto es que es el primero de los once estanques escalonados que forman una caída de agua de más de trece metros de desnivel. Esta fuente, un espectáculo de bronce y mármol, se sitúa en el eje principal de los Jardines de La Granja, que comienza en el Palacio, continúa por la Cascada y remata en el estanque de El Mar. Si os dais la vuelta y miráis hacia arriba, veréis que el agua parece bajar directamente desde el estanque de El Mar, atravesando todo el jardín hasta morir a los pies del palacio.

En qué fijarte:

  • La alineación con palacio: Comprobad cómo el centro exacto del estanque coincide milimétricamente con el centro de la fachada del edificio, un ejemplo de la precisión obsesiva del barroco.
  • El juego de materiales: Aquí podéis ver perfectamente el contraste entre la blancura de los peldaños de mármol y las figuras de plomo que, gracias a su pintura, parecen esculturas de bronce más elegantes.
  • La Cascada Nueva: Fijaos en los once niveles de la escalera de agua. En la actualidad no está en funcionamiento pero es fácil pensar como, el sonido del agua cayendo por estos escalones sería una de las sensaciones más relajantes de todo el paseo.
  • El Cenador de Mármoles: Si levantáis la vista hacia el final de la cascada, veréis un pequeño pabellón que corona la colina que visitaremos después.

Parada 4 – “El rey que domina las aguas” (Fuentes de la Carrera de Caballos)

Llegamos a uno de los puntos más importantes de los jardines, tanto por su tamaño como por la historia que esconde. La Carrera de Caballos no es una sola fuente, sino un conjunto de estanques dispuestos en terrazas que van trepando por la falda de la montaña. Es el eje acuático más grandioso de La Granja y fue diseñado para dejar con la boca abierta a cualquiera que lo visitara, simbolizando el poder de Felipe V dominando el agua con un poder comparable al del mismísimo Neptuno.

El nombre de este conjunto es fácil de entender al fijarse en las figuras que decoran los estanques. No son caballos comunes, sino hipocampos (seres mitad caballo, mitad pez) que parecen competir en una carrera frenética tirando de carrozas con los dioses.

El grupo central representa a Neptuno montado en una carroza de conchas tirada por hipocampos guiados por tritones (seres mitad hombre, mitad pez). Las figuras situadas a ambos lados son geniecillos sobre hipocampos. Neptuno, hermano de Júpiter, es el dios de las aguas, soberano de los mares, ríos, lagos y fuentes. Se dedicó por completo al gobierno de su inmenso imperio y se le atribuyó la creación del caballo y el arte para domarlo. En los Jardines de La Granja, el predominio del agua le convierte en el dios más importante, por lo que se le sitúa presidiendo el eje acuático.

Cuando el sistema está en funcionamiento, los 114 surtidores de este conjunto crean una coreografía de agua, sonido y reflejos que es el mayor despliegue de ingeniería hidráulica de todo el jardín. Al contemplar el espectáculo del agua dando vida a los personajes de las fuentes, es fácil imaginar la sensación de grandeza que debió sentir Felipe V al ver su obra culminada.

En qué fijarte:

  • El ascenso en terrazas: Observad cómo las fuentes van ganando altura. En el nivel más bajo están las Caracolas y Neptuno, un poco más arriba Apolo, y coronando la cima a 17 metros de altura, la fuente de Andrómeda.
  • Neptuno y su autoridad: Fijaos en la figura central de Neptuno sobre su carro. Es el dios del agua y la figura más importante del jardín y simboliza a Felipe V como señor absoluto que ejerce su poder de forma pacífica.
  • Los detalles de los Tritones: Buscad a los seres mitad hombre y mitad pez que guían a los caballos marinos, el nivel de detalle en el plomo es espectacular.
  • El efecto visual: Desde la parte baja mirad hacia arriba. La perspectiva está hecha para que la sucesión de estanques parezca infinita, fundiéndose con la montaña.

Parada 5 – “El amor eterno de un dios” (Parterre de la Fama)

Antes de llegar a la gran explosión de agua de la Fama, tenemos que detenernos en el jardín que la precede, el Parterre de La Fama. Este espacio no solo es una zona ajardinada al estilo francés con setos perfectamente recortados, sino el escenario de una de las historias más tristes y bellas de la mitología narrada en las Metamorfosis de Ovidio.

Todo empezó por un ataque de soberbia. Apolo, el dios del Sol, la música y la poesía, tras matar a la terrible serpiente Pitón de un flechazo, se jactó de ser el mejor arquero del Olimpo ante Cupido. Cupido, herido en su orgullo, decidió darle una lección de humildad. Le disparó a Apolo una flecha de oro (que causaba un amor ciego e inmediato por la primera mujer que viese) y a la ninfa Dafne, hija del dios río Peneo, una flecha de plomo (que provocaba un rechazo absoluto) justo antes de cruzarse con el dios. El resultado fue una persecución desesperada durante días.

Cuando Dafne, agotada, estaba a punto de ser alcanzada, suplicó ayuda a su padre, quien la transformó en un árbol de laurel justo cuando Apolo la tocaba. La estatua del parterre capta ese momento exacto con las piernas de Dafne convirtiéndose en tronco de laurel. Apolo, desolado pero aun enamorado, arrancó una rama de laurel y se la colocó en la cabeza jurando que sería desde entonces su símbolo. Es por ello que los césares, que buscaban relacionarse con la figura de Apolo lucen esa corona de laurel, como recuerdo del amor eterno de un dios.

En qué fijarte:

  • La metamorfosis de Dafne: Observad con calma la escultura. Veréis cómo recrea con una delicadeza increíble el momento en que la piel de la ninfa se comienza a transformar en el tronco de laurel.
  • El diseño del Parterre: Fijaos en la simetría perfecta de los setos. Es un claro ejemplo de jardín francés donde la mano del hombre domina completamente la naturaleza.
  • La mirada de Apolo: Fijaos en la expresión del dios que refleja el sentimiento pérdida al ver cómo su amada se convierte en árbol.

Parada 6 – “El Sonido de la Victoria” (Fuente de Fama)

Si el parterre anterior nos hablaba de amor eterno, la Fuente de la Fama es puro poderío y representa la supremacía militar de España. Estamos ante la fuente más espectacular de todo el recinto, construida para celebrar el valor militar de Felipe V tras la conquista de Orán. Es un monumento a la gloria y al éxito de la corona, diseñado para que todo aquel que lo viera sintiera la grandeza del Rey.

En el centro del estanque, sobre un peñasco de 6 metros, la diosa Fama cabalga sobre el caballo alado Pegaso mientras hace sonar su clarín, el cuerno de la victoria. A sus pies, varios guerreros caen derrotados, simbolizando el triunfo sobre el enemigo.

Pero lo que realmente hace que todo el mundo se quede mudo es la potencia del agua llevada a su máximo exponente. Es el punto donde la ingeniería de La Granja demuestra de lo que es capaz, lanzando un chorro de agua a una altura superior al Acueducto de Segovia desafiando la gravedad con una fuerza impresionante. Recordemos una vez más, todo esto sin motores.

En qué fijarte:

  • El chorro de récord: Es el surtidor más alto de los jardines. El agua sale disparada por el clarín de la diosa alcanzando casi 50 metros de altura. Aseguraos de no estar muy cerca ¡o acabaréis empapados!
  • Los guerreros abatidos: Buscad en la base del peñasco las figuras de los enemigos vencidos. Sus poses derrotadas contrastan con la energía de la Fama.
  • Los cuatro ríos de España: Rodeando el peñasco veréis cuatro figuras que representan los ríos principales de la península, dejando claro que el poder del Rey se extiende por todo el territorio.
  • Pegaso en pleno vuelo: Fijaos en la musculatura del caballo alado. Es difícil creer que una figura tan dinámica y pesada esté hecha totalmente de plomo.

Parada 7 – “El Capricho de la Reina” (Fuente de los Baños de Diana)

Llegamos a la que se dice que era la fuente favorita de la reina Isabel de Farnesio (y la favorita de Alice). De hecho, fue la última en construirse y la más costosa de todo el jardín. A diferencia de otras fuentes que se ven son la naturaleza como fondo, esta se presenta como un gran escenario de teatro hecho de mármol y plomo, situado en lo que era el eje de entrada original al jardín.

La escena nos cuenta otro momento delicado de la mitología. La diosa Diana, protectora de la naturaleza y la caza, iba camino de su baño con las ninfas cuando es sorprendida por el cazador Acteón que la espía desde el bosque. Diana, indignada por la intrusión, castiga a Acteón convirtiéndolo en ciervo para que sus propios perros lo devoren. Un castigo un poco excesivo, pero así trató la diosa al primer mirón de la historia.

Diana representa a la reina Isabel y esta fuente simboliza la pasión de la reina por la caza y el amor de Felipe V por el paisaje salvaje de la sierra. Como curiosidad técnica, es la única que hoy cuenta con motores modernos, además del modo tradicional de funcionamiento por gravedad. Durante el circuito diurno funciona de manera tradicional y en las funciones nocturnas mediante el sistema de reciclado de agua.

En qué fijarte:

  • El castigo de Acteón: Fijaos en la figura central, la de Acteón tocando la flauta y cómo las figuras de los perros y ciervos rodean la escena, anticipando su trágico final.
  • El baño de la diosa: Fijaos en la figura central de la diosa, está rodeada por sus ninfas, quienes la están bañando antes de ser descubierta por el cazador.
  • El despliegue de mármol: Es la fuente donde la arquitectura es más protagonista con el muro de 16 metros de altura crea una acústica y un ambiente visual único en el jardín.
  • Detalles animales: Hay una gran cantidad de animales que decoran el conjunto desde leones a cisnes, serpientes y los perros de caza.

Parada 8 – “El Castigo de la Insolencia” (Fuente de las Ranas)

Esta es, posiblemente, la fuente más dinámica y divertida de ver en funcionamiento de todo el jardín, pero su historia tiene un trasfondo mitológico de lo más turbio.

Aquí vemos a diosa Latona, una de las amantes de Júpiter, con sus dos hijos ilegítimos, unos jovencísimos Apolo y Diana huyendo de la ira de Juno, la esposa oficial de Júpiter. Juno, muerta de celos y queriéndose deshacer de los bastardos de su marido, envió a la terrible serpiente Pitón para perseguirlos por todo el mundo, y prohibió bajo castigo divino que cualquier mortal les prestara ayuda o comida.

Al llegar a Licia, agotados y sedientos, Latona suplicó a los campesinos un poco de agua. Estos, temiendo a Juno, no solo se negaron, sino que se metieron en el estanque para remover el barro y enturbiar el agua para que no pudieran beber.

En la fuente vemos a Latona con la mano alzada implorando justicia a Júpiter, quien respondió al momento y transformó a los campesinos en ranas para que vivieran para siempre en ese lodo que tanto les gustaba. Es en este punto donde la historia conecta con lo que vimos en el Parterre de la fama la serpiente Pitón finalmente les alcanza tras esta historia, y es el pequeño Apolo quien se enfrenta a ella y la mata de un flechazo, ganándose su fama de arquero de la que presume ante Cupido.

En qué fijarte:

  • La mano alzada de Latona: Fijaos en el gesto de la diosa hacia el cielo. Es el momento exacto en el que pide el castigo para los campesinos.
  • Seres híbridos: Veréis figuras que ya no son humanas pero aún no son ranas del todo. Tienen dedos palmeados y caras deformadas por la transformación.
  • Los pequeños Apolo y Diana: Fijaos a los dos niños junto a Latona. Es curioso verlos tan vulnerables aquí, sabiendo que luego se convertirán en dos de los dioses más poderosos del Olimpo.
  • La cúpula de agua: Esta fuente es un festival hidráulico. Tiene más de 60 surtidores que lanzan chorros desde el borde hacia el centro, creando una jaula de agua espectacular alrededor de los dioses.

Parada 9 – “Todas las calles llevan a La Granja” (Plaza de las Ocho Calles)

Llegamos a la Plaza de las Ocho Calles. Es una plaza circular donde confluyen ocho avenidas arboladas. Desde el centro podréis ver hasta 16 fuentes a la vez, las ocho que decoran la propia plaza y las que se encuentran al final de cada una de las calles que aquí terminan. En el centro de esta espectacular plaza circular encontramos una de las historias de amor más bellas de la mitología, el mito de Cupido y Psique.

Psique era una mortal tan increíblemente bella que los hombres empezaron a adorarla a ella en lugar de a Venus, la diosa de la belleza. Venus, que era una diosa muy orgullosa y vengativa, no pudo soportarlo y envió a su hijo Cupido con la misión de dispararle una flecha para que se enamorara del hombre más feo y ruin del mundo. Pero hubo un problema. Al verla Cupido se sorprendió de su belleza y se pinchó por accidente con la flecha quedando enamorado perdidamente de ella. Incapaz de cumplir el castigo de su madre, para evitar su ira se la llevó en secreto a un palacio maravilloso oculto en una montaña.

Cupido quería que ella le amase por quién era, no por ser un dios, así que le ocultó su personalidad y puso la condición para vivir en el palacio de nunca ver su rostro. Él la visitaba solo por las noches, siempre a oscuras, dormía con ella y antes del amanecer se marchaba. Durante un tiempo, Psique fue feliz con el encierro de lujo pero sus hermanas, envidiosas, empezaron a decirle que si su marido no se dejaba ver, era porque seguramente era un monstruo horrible que planeaba devorarla.

Una noche, Psique no pudo más y mientras Cupido dormía a su lado, encendió una lámpara de aceite para descubrir la verdad. Al iluminarlo, se quedó sin aliento al ver el joven más hermoso del Olimpo y una gota de aceite hirviendo cayó de la lámpara sobre el hombro de Cupido. Esto le dio a Venus la excusa para castigarla teniendo que pasar una serie de pruebas que la terminaron llevando al Inframundo donde quedó atrapada.

Cupido, que no podía vivir sin ella, le pidió ayuda a su padre Júpiter que decidió que la única forma de poder sacar a Psique de los dominios de Hades era hacerla inmortal. Envió para ello a Mercurio, el mensajero con alas en los pies y el único capaz de entrar y salir del Inframundo con rapidez. Allí, con Cupido, le dieron de beber ambrosía, la bebida de los dioses, convirtiéndola en inmortal y salvando su alma.

Para Felipe V, esta plaza tenía un significado espiritual profundo y simbolizaba su propio deseo de abdicar y retirarse de los problemas mundanos para ocuparse de los asuntos espirituales y de la salvación de su alma. Psique, de hecho, significa «alma».

En qué fijarte:

  • La figura central: capta el momento final y triunfante con Mercurio alzando a los dos amantes para elevarlos hacia la inmortalidad, celebrando el triunfo del amor y el alma sobre todas las pruebas terrenales.
  • Los 11 personajes: Pasead por la plaza e intentad identificar a los dioses en las entrecalles. Veréis a Saturno (el tiempo), Hércules (la fuerza), Marte (la guerra) o Cibeles (la tierra).
  • Mezcla de materiales: Al igual que en otras paradas, aquí veréis cómo el plomo de las figuras contrasta con el mármol y la pizarra de los estanques, creando un juego de texturas muy elegante.

Parada 10 – “Belleza, Encanto y Alegría” (Fuente de las Tres Gracias y Costurero de la Reina)

Continuamos nuestro camino por el eje principal para encontrarnos la última de las paradas obligatorias de nuestro recorrido, La Fuente de las Tres Gracias. Aquí vemos a Aglae, Talía y Eufrósine, las hijas de Júpiter (quien si no) que representan la belleza, el encanto y la alegría.

En la mitología, ellas eran las encargadas de preparar las bodas y acompañar a los dioses en los banquetes para esparcir felicidad y armonía, algo que se siente perfectamente en la paz que transmite esta zona.

Fueron las acompañantes inseparables de Venus y, más tarde, del propio Cupido. Cuando Psique finalmente sube al Olimpo tras ser rescatada por Mercurio (lo que vimos en la parada anterior), se celebra la Boda Real. En ese banquete de bodas, las Tres Gracias son las que bailan, esparcen flores y alegría, celebrando que Psique ha dejado de ser una mortal perseguida para convertirse en una diosa.

Con esta parada acabamos lo que consideramos que es el circuito principal y las siguientes paradas son opcionales según se tenga más energía para continuar, ya que los siguientes puntos son algo más alejados.

En qué fijarte:

  • El grupo escultórico: Observad cómo las tres figuras están entrelazadas, simbolizando que la belleza, el encanto y la alegría siempre van de la mano.
  • El Costurero de la Reina o Cenador de Mármoles: Justo al lado de la fuente veréis un pequeño edificio de planta octogonal. Es un rincón encantador donde se celebraban conciertos de música en la época.
  • La vista hacia la Cascada: Desde aquí tenéis una perspectiva privilegiada de cómo el agua fluye hacia el palacio. Es el punto ideal para entender la jerarquía del jardín, de lo más salvaje a lo más refinado.

Parada 11 – “El Océano de la Sierra” (El Estanque del Mar)

Subimos ahora hacia la parte más alta de los jardines para encontrarnos con el verdadero motor de este paraíso, El Mar. Este estanque gigantesco es una obra maestra de la ingeniería del siglo XVIII y con una capacidad de más de 216.000 metros cúbicos (casi 90 piscinas olímpicas), funciona como un enorme depósito que almacena el agua del deshielo y de los arroyos de la Sierra de Guadarrama.

Para construir el Palacio y todas las estructuras del Real Sitio, se necesitaba una cantidad ingente de piedra. Justo en esta zona alta había una cantera de piedra caliza y granito. Una vez que se extrajo todo el material necesario, quedó un enorme hueco en el terreno. Los ingenieros de Felipe V decidieron aprovechar esa cavidad natural y en lugar de rellenarla, la impermeabilizaron y la inundaron transformando una herida en la montaña en el depósito de agua más importante del jardín.

Aquí se entiende la magia de La Granja, sin necesidad de motores ni electricidad, la fuerza de la gravedad hace que el agua baje desde aquí con una presión brutal para alimentar los surtidores de las fuentes que hemos visto abajo. Es el lugar más tranquilo del recorrido, donde el diseño francés se rinde ante la inmensidad de las montañas que nos rodean.

En cuanto al origen del nombre no hay una certeza total de dónde viene pero una teoría muy aceptada por los historiadores es que proviene de una confusión entre los ingenieros franceses y los trabajadores españoles. Los arquitectos y jardineros que diseñaron La Granja eran franceses (René Carlier y Étienne Boutelou). En el lenguaje técnico de la hidráulica francesa de la época, al depósito principal que surte de agua a todo un sistema se le llamaba el «Bassin Mère» (el Estanque Madre).

La palabra francesa «Mère» (madre) se pronuncia exactamente igual que «Mer» (mar). Así que, cuando los ingenieros franceses hablaban de su «estanque madre», los españoles que trabajaban allí entendían que se referían a un «mar». Al ver semejante masa de agua ocupando el hueco de la antigua cantera, el nombre de «El Mar» se quedó grabado para siempre por pura confusión fonética.

En qué fijarte:

  • El efecto espejo: En días de calma total, la superficie es un cristal perfecto que refleja los picos de la sierra. Es la foto más espectacular de toda la ruta.
  • La ingeniería de las compuertas: Si os acercáis a los laterales, veréis el sistema de canales que conduce el agua hacia las fuentes de abajo.
  • Refugio de paz: Es el punto ideal para sentarse un rato a descansar. El aire aquí es más puro y la temperatura un par de grados más baja que en el resto del jardín.

Parada 12 – “El Dios de las Mil Caras” (Fuente de la Selva)

Dando la espalda a El Mar bajamos ahora por el camino de la derecha que nos llevará por la fuente de Andrómeda y la carrera de caballos hasta la parte inferior del recinto. Llegando hasta el palacio y bajando por las escaleras de la derecha nos adentramos en una de las zonas más frondosas del jardín para descubrir una de las fuentes más curiosas de todo el recorrido la fuente de La Selva.

Aquí la protagonista es Pomona, la ninfa que cuidaba de los huertos y los frutos (de hecho, su nombre viene del latín pomum, fruto). Pomona era tan celosa de su trabajo que vivía encerrada en su huerto, sin querer saber nada de pretendientes hasta que se cruzó con Vertumno. Vertumno, dios de los cambios estacionales y de la fertilidad de la tierra, estaba enamorado de ella, pero como sabía que Pomona no dejaba entrar a nadie, decidió usar su superpoder de la transformación.

Se hizo pasar por pescador, segador y hasta soldado para verla, pero no tuvo éxito hasta que se disfrazó de anciana. Bajo esa apariencia, entabló conversación con ella, la convenció de las bondades del matrimonio. La felicitó por su huerto, pero le echó en cara que ella misma no dé frutos, a diferencia de los árboles de su jardín. Dicho esto le habla de un tal Vertumno (el mismo) que la querrá y la respetará más que nadie. Finalmente, se quitó la máscara para mostrarse como el joven atractivo que era. ¡Y funcionó! Terminaron casándose y cuidando juntos de los frutales.

En qué fijarte:

  • El momento del destape: Fijaos bien en la figura central de Vertumno. Capta el instante exacto en el que se quita el manto de la cabeza y sostiene la careta de anciana en una de sus manos.
  • Bodegón de jardinería: En la base de la fuente, veréis que está llena de detalles como rastrillos, regaderas y palas como homenaje a la horticultura.
  • Ubicación estratégica: No es casualidad que esta fuente esté aquí. Se colocó justo en el paso natural entre el Palacio y el Huerto del Rey, conectando la zona noble con la zona de cultivo de la finca.
  • Estilo rústico: Notaréis que esta fuente tiene un aire más «salvaje» que las anteriores, con rocas que parecen salir directamente del suelo, integrándose perfectamente con la vegetación que la rodea.

Parada 13 – “El Juego de la Corte” (El Laberinto)

Cerca de la Fuente de la Selva, bajando y continuando hacia la derecha, llegamos con uno de los rincones que más curiosidad despierta El Laberinto. Diseñado por el paisajista francés Étienne Boutelou, ocupa casi dos hectáreas y era el lugar donde la corte se entregaba al juego del flirteo y los encuentros secretos. Es un trazado geométrico impresionante que busca, literalmente, que pierdas el sentido de la orientación.

Sin embargo tened muy en cuenta la época en la que vais ya que a diferencia de otros laberintos modernos hechos de ciprés, este está formado por carpes, que son árboles de hoja caduca. Esto significa que, si lo visitáis en invierno o a principios de primavera, os encontraréis con un montón de ramas desnudas. Sin el follaje, puedes ver perfectamente a través de los setos, por lo que el misterio desaparece y el laberinto pierde toda la gracia. Para disfrutarlo de verdad, hay que ir cuando el verde está en su máximo esplendor, de mayo a septiembre.

En qué fijarte:

  • El diseño original: Es uno de los pocos laberintos de este tamaño que se conservan del siglo XVIII en Europa siguiendo el esquema de Versalles.
  • La plaza central: Si lográis no desesperaros y llegar al centro, encontraréis una plaza circular donde antiguamente se servían refrescos para premiar a los que conseguían resolver el enigma.
  • La perspectiva aérea: Si podéis, echad un ojo a algún mapa del jardín antes de entrar, podrán ver que la simetría del laberinto es una auténtica joya de la geometría.
  • Mantenimiento impecable: Fijaos en la altura de los muros vegetales, porque mantener esa geometría perfecta requiere un trabajo de poda constante.

Parada 14 – “Salud e Intimidad” (Jardín de la Botica y Partida de la Reina)

Volviendo al Palacio, avanzando hasta la fama y continuando por la zona de la derecha llegamos al Jardín de la Botica. Esta zona no nació para impresionar a las visitas, sino para ser útil aunque en la actualidad es realmente bonito de visitar para descubrir cómo se cultivaban las plantas medicinales, flores y hierbas aromáticas que abastecían a la farmacia real del palacio. Pasear por aquí es volver atrás en el tiempo a una época donde la medicina dependía de lo que la tierra podía ofrecer. A día de hoy sigue manteniendo ese aire de huerto científico que lo hace diferente al resto del recinto.

Justo al lado encontramos la Partida de la Reina, un espacio que funcionaba como el refugio personal de Isabel de Farnesio. Mientras que las grandes avenidas y fuentes eran el escenario para el protocolo y el lucimiento de la corte, este jardín era un lugar de recreo íntimo. Aquí la familia real podía pasear y disfrutar del aire puro de la sierra lejos de las miradas curiosas de los cortesanos. Es el punto más relajado, ideal para terminar el paseo con tranquilidad.

En qué fijarte:

  • El diseño práctico: Observad cómo la distribución de este jardín es mucho más sencilla y funcional. Aquí lo importante era el acceso a los cultivos.
  • Las especies botánicas: Intentad identificar algunas de las plantas que aún se mantienen en esta zona.
  • La escala humana: Fijaos en que aquí todo se siente más cercano y recogido, diseñado para ser vivido y no solo contemplado.
  • La paz del entorno: Es el lugar perfecto para sentarse un momento antes de abandonar los jardines, organizar las fotos del día y disfrutar del silencio que solo rompe el viento en los árboles.