Redacción y sabiduría: Alice
Anotaciones y edición: Antonio
Una de las fechas que también nos encanta viajar es en febrero, porque coincide con el cumpleaños de Antonio y con San Valentín, es decir, un dos en uno. Un regalo que termina siendo para ambos. Por eso encontrarán varios de nuestros viajes justo en esas fechas. Es verdad que suele ser más costoso, pero un buen truco es comprar los vuelos en noviembre para aprovechar los descuentos del Black Friday.
En febrero de 2022 nos esperaba un nuevo destino juntos. Esta vez, buscando un lugar con mucho por ver y disfrutar al máximo, elegí Roma, que al revés es amor, y ya con eso estaba todo dicho, turismo y celebración en un mismo viaje. Pero les confieso que, antes de llegar a esta decisión, en realidad había comprado vuelos para París.
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Día 1
Día 2
Día 3
Día 4
Día 5
Sin embargo, en 2022 aún existían restricciones por la pandemia y después de tener vuelos y hotel reservados, me cancelaron el hotel por cierre. Encontrar otro hotel fue imposible, porque los precios se dispararon exageradamente por ser San Valentín. Así que hablé con la aerolínea y por suerte, me permitieron cambiar los vuelos a Roma, donde además encontré una mejor oferta de hoteles.
No diré que fue el mejor hotel, pero sí uno muy bien ubicado y con un personal súper amable. Y siendo sinceros, si no hubiera sido por esas personas maravillosas, no hubiéramos podido quedarnos en la ciudad, porque pedían tener tres dosis de la vacuna y nosotros solo teníamos dos. Y la cita para la última dosis nos tocaba meses después. Bueno, anécdotas que nos pasan.
Cuando Antonio descubrió su destino de cumpleaños, le encantó. Para ese momento ya tenía todo preparado, actividades, entradas, free tour e itinerario para cada día, que nos permitió conocer mucho y vivir una ciudad espectacular y llena de historia.
Te dejamos aquí el resumen de nuestro Viaje a Roma y el Vaticano en 5 días:
Día 1: Centro de Roma
Día 2: Roma Imperial
Día 3: Coliseo Romano, Foro y Panteón
Día 4: Recorrido por libre + fotos en monumentos
Día 5: Ciudad del Vaticano
Roma Imperial
Día 2
Temprano, como siempre, cargados de energía para seguir descubriendo Roma, y no era para menos porque nos esperaba un tour en la mañana y otro en la noche con vistas que nos dejaron sorprendidos. Esta vez caminamos hasta el Altar de la Patria, y cuando llegamos descubrimos que era hay mismo en la Plaza Venecia en la que habíamos estado la noche anterior. Sin embargo, nos olvidando un poco que ya habíamos estado el día anterior he hicimos como que no sabíamos nada.
Hicimos un recorrido por la Roma Imperial en el que aprendimos sobre como era la vida, la cultura y la economía en la época imperial. Mientras surgían ante nosotros las historias de personajes que nos suenan de las clases de historia fueron apareciendo como Augusto, Trajano y por supuesto Julio César. Todo acompañado de monumentos y es donde ante nuestros ojos nos dimos cuenta que la ciudad es un gran museo al aire libre, en donde cada roca, escultura, monumentos o edificación conmemora la grandeza y el recuerdo de los romanos.
Continuamos caminando hasta llegar a las afueras de los Foros Imperiales, en donde aprendimos como fue posible que esta civilización logrará conquistar el mundo. También datos curiosos como que en las casa antiguamente en los primeras plantas vivía la familia con mayor poder adquisitivo y los más pobres en las plantas más altas, esto debido a que si hubiera un incendio sería más fácil salvarse.
Nos impresionaron los casi 30 metros de altura de la Columna de Trajano y sus detalles en mármol que narran escenas de batallas. Lo que más nos gustó del tour fue que, sin necesidad de entrar a ningún sitio, podíamos disfrutar de auténticas obras de arte a cielo abierto. Eso nos dio margen para añadir después alguna entrada extra y aprovechar aún más la visita.




Terminamos la mañana agotados y con la batería del móvil casi al límite de tantas fotos. Como estábamos cerca del Coliseo, decidimos buscar pizza, aunque siempre se dice que comer junto a un monumento suele ser costoso. Nos pusimos a buscar y a menos de seis minutos encontramos la Pizzería Luzzi, un auténtico hallazgo, ambiente local, precios buenísimos y pizzas sorprendentes. Yo me lancé por una clásica de prosciutto, mientras que Antonio apostó por una cargada de ingredientes. Ambas estaban deliciosas y el precio fue aún mejor, así que salimos más que felices.
Y para rematar la comida, mientras nos íbamos dirigiendo rumbo a visitar un par de iglesias, decidimos que lo mejor era disfrutar primero de un gelato antes de entrar en cualquiera de ellas. No fue nada difícil encontrar uno, porque están por todos lados, a distintos precios, y nos sorprendió que vimos fila en todas sin importar el precio o su popularidad. Nos sentamos en un banco a saborearlo mientras observábamos el ir y venir de locales, turistas y motos, y cómo la gente se las ingenia para cruzar las calles. En Roma no paran los coches para dejar cruzar a los peatones en la cebra, así que vimos gente correr de un lado a otro cruzando.
Al terminar nuestro gelato, nos dispusimos a entrar en todas las iglesias que se cruzaran en nuestro camino y que estuvieran abiertas. Como dato curioso, Roma cuenta con cerca de 900 iglesias.
Visitamos algunas grandes y majestuosas, otras pequeñas y austeras, algunas cargadas de decoración, unas iluminadas naturalmente y otras donde había que usar el flash para poder ver algo. Todas estaban llenas de turistas, pero el plan resultó muy divertido, combinando arquitectura, arte y la decoración que caracteriza a cada templo.
Caminando, llegamos hasta la Capilla Paulina, en la Plaza de Santa María la Mayor, que nos impresionó por su tamaño y belleza. Pero no fue lo único que llamó nuestra atención, ya que en las plazas principales pudimos ver grandes tanques y militares, mezclados con la vida cotidiana de la gente.
Cuando ya cayó la tarde, volvimos a la zona de los Foros Romanos para hacer el tour nocturno y conocer un poco más sobre la historia de la ciudad. El tour empezó y comenzamos subiendo unas cuantas escaleras para ver el Foro Romano desde lo alto, totalmente iluminado, con el Coliseo de fondo. Nos contaron historias y leyendas sobre la grandeza de los romanos, y seguimos hasta la Colina Capitolina, donde vimos la famosa escultura de la loba alimentando a Rómulo y Remo.
Justo cuando estábamos arriba, empezó a llover, así que tuvimos que continuar con chubasquero (pueden reírse de Antonio en la última foto de abajo 😅, y sí, todavía seguíamos con algunas medidas de COVID… aun no tengo claro cuánto tiempo duraron las restricciones). Aun así, el tour nos encantó y nos permitió descubrir rincones de Roma que aún no habíamos explorado.




Al dejar de llover, caminamos de regreso al hotel, pasando por varias tiendas de souvenirs donde nos entretuvimos mirando precios y curiosidades. Cenamos en un restaurante que no recordamos el nombre, pero que nos encantó, porque tenia una terraza con calefacción y pasta deliciosa. Al terminar volvimos al hotel cansados, pero con fotones.
Recorrido por libre + fotos en monumentos
Día 4
A madrugar se dijo. Nos levantamos a las cinco de la mañana, simplemente porque queríamos ver los monumentos casi solos y recorrer la ciudad a nuestro ritmo y sacar fotos chulas sin un millón de cabezas de turistas. A las seis de la mañana ya estábamos en la Plaza de España, y la sensación de soledad y armonía era increíble, las fotos nos quedaron espectaculares.
Después bajamos a la Fontana de Trevi, y ¡oh, sorpresa! A las seis y media ya había un grupo de turistas haciéndose fotos. No nos lo van a creer, pero parece que hay más gente tan loca como nosotros que madruga para capturar la foto perfecta. Menos mal, la fuente es grande y todos cabíamos en nuestra sesión de fotos, incluso hasta sacamos la cámara instantánea para no perder esta foto única.
Y debo decir que a eso de las siete de la mañana las calles ya empezaban a llenarse, lo que nos sorprendió bastante… pero por suerte ya teníamos nuestras fotos. Empezamos a buscar un lugar para desayunar y encontramos una cafetería con precios razonables y bollería deliciosa, se llamaba La Casa del Caffè, que recomendamos como opción para desayunar rápidamente.
Después de desayunar, nos dirigimos a la Plaza del Popolo, con su imponente obelisco en el centro, y subimos hasta la terraza del Pincio, desde donde disfrutamos de una vista espectacular de toda la plaza y sus alrededores. La terraza forma parte de un gran parque, donde pudimos ver a locales paseando a sus mascotas y niños jugando.




Nos acercamos hasta Villa Borghese, una de las zonas verdes de Roma, donde descubrimos un lago tranquilo rodeado de árboles y patos nadando serenamente. Fue un paseo muy relajante, vimos a familias paseando, parejas en barcas y artistas callejeros mostrando su talento mientras el sol iluminaba los jardines. Es una zona especial en la que pudimos escapar de los turistas y el ruido de la ciudad.
💡 TonyFact: Monedas de Trevi
Cada día miles de turistas arrojan monedas a la Fontana di Trevi siguiendo la tradición: una moneda para regresar a Roma, dos para encontrar el amor y tres para casarse. Lo sorprendente es la cantidad total que se acumula: se calcula que más de un millón de euros al año caen en sus aguas cristalinas.
Pero esta costumbre romántica tiene un trasfondo solidario ya que el Ayuntamiento recoge el dinero de forma regular y lo destina a programas de ayuda social y beneficencia, apoyando a familias necesitadas y a proyectos comunitarios.
Así, un gesto aparentemente supersticioso termina teniendo un impacto real y positivo en la ciudad y en quienes más lo necesitan.
Luego regresamos por la misma zona que habíamos recorrido antes, bajamos desde la terraza hasta la plaza y tomamos la Vía del Corso, rumbo a uno de los lugares más famosos para probar unos sándwiches en All’Antico Vinaio. En plena época de COVID, atendían desde un pequeño mostrador, hicimos la fila y enseguida entendimos por qué tenía tanta fama. El precio era sorprendentemente bajo para lo delicioso y famoso que es. Volvimos a la plaza para disfrutarlo con una vista única de Roma y literal comer sentados en la plaza mientras veníamos pasar turistas. Sin duda, un sitio muy recomendado.
Al terminar de comer, volvimos a la vía del corso, para caminar en búsqueda de nuestros deseados souvenirs. Entramos en muchas tiendas curiosas y nos llamo mucho la creatividad de los souvenirs, vimos camisetas con mensajes graciosos, figuritas de todos los tamaños con los monumentos de la ciudad y la palabra Roma en todo lo que te puedas imaginar.
Nosotros solemos comprar una bandera de cada uno de los países que visitamos, una pequeña escultura representativo y luego ya todo lo que se nos ocurra, eso si siempre comparando los precios y llevándolos con cuidado para que no se rompan mientras volvemos a casa.
La tarde se nos pasó entre tienda y tienda, y como habíamos madrugado tanto, decidimos volver hacia la zona del hotel. Ya agotados, pedimos pizza a domicilio… la peor decisión del viaje. Llegó fría y sin sabor, probablemente la peor pizza que hemos comido. Pero al final terminamos riéndonos, porque, entre el hambre y el cansancio, nos la comimos igual. Después de todo, tocaba descansar, porque al día siguiente nos esperaba una larga caminata hasta el Vaticano.
Presupuesto
Viajando en pareja
Nuestro presupuesto de 5 días en Roma y el Vaticano incluyendo hoteles, transporte, entradas, comidas y souvenirs es orientativo, nosotros viajamos en febrero de 2023 cerca para aprovechar a San Valentin, esperamos te sirva para crear tu propio presupuesto.
| Actividad | Precio € |
|---|---|
| Vuelos Madrid – Roma (ida-vuelta) | 170€ |
| Hotel | 420€ |
| Entradas + Tour | 150€ |
| Comidas | 220€ |
| Souvenirs | 110€ |
| Transporte | 50€ |
























