Nuestro viaje a Roma y el Vaticano

Redacción y sabiduría: Alice
Anotaciones y edición: Antonio

Una de las fechas que también nos encanta viajar es en febrero, porque coincide con el cumpleaños de Antonio y con San Valentín, es decir, un dos en uno. Un regalo que termina siendo para ambos. Por eso encontrarán varios de nuestros viajes justo en esas fechas. Es verdad que suele ser más costoso, pero un buen truco es comprar los vuelos en noviembre para aprovechar los descuentos del Black Friday.

En febrero de 2022 nos esperaba un nuevo destino juntos. Esta vez, buscando un lugar con mucho por ver y disfrutar al máximo, elegí Roma, que al revés es amor, y ya con eso estaba todo dicho, turismo y celebración en un mismo viaje. Pero les confieso que, antes de llegar a esta decisión, en realidad había comprado vuelos para París.

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Día 1

Día 2

Día 3

Día 4

Día 5

Sin embargo, en 2022 aún existían restricciones por la pandemia y después de tener vuelos y hotel reservados, me cancelaron el hotel por cierre. Encontrar otro hotel fue imposible, porque los precios se dispararon exageradamente por ser San Valentín. Así que hablé con la aerolínea y por suerte, me permitieron cambiar los vuelos a Roma, donde además encontré una mejor oferta de hoteles.

No diré que fue el mejor hotel, pero sí uno muy bien ubicado y con un personal súper amable. Y siendo sinceros, si no hubiera sido por esas personas maravillosas, no hubiéramos podido quedarnos en la ciudad, porque pedían tener tres dosis de la vacuna y nosotros solo teníamos dos. Y la cita para la última dosis nos tocaba meses después. Bueno, anécdotas que nos pasan.

Cuando Antonio descubrió su destino de cumpleaños, le encantó. Para ese momento ya tenía todo preparado, actividades, entradas, free tour e itinerario para cada día, que nos permitió conocer mucho y vivir una ciudad espectacular y llena de historia.

Te dejamos aquí el resumen de nuestro Viaje a Roma y el Vaticano en 5 días:

Día 1: Centro de Roma
Día 2: Roma Imperial
Día 3: Coliseo Romano, Foro y Panteón
Día 4: Recorrido por libre + fotos en monumentos
Día 5: Ciudad del Vaticano

centro de roma

Día 1

Nos levantamos pronto, como siempre, para irnos directo al aeropuerto. Llegamos temprano al aeropuerto, buscamos nuestra puerta y luego nos fuimos a desayunar en el Mc Donald’s. Esperamos un poco más y ya listo para irnos, en menos de nada … aterrizamos en el aeropuerto de Roma Fiumicino, que se encuentra un poco lejos del centro, pero es muy fácil comprar un pasaje de tren hasta la ciudad.

El vuelo fue corto y como empezamos nuestro viaje muy pronto a eso de las 10 am ya estábamos llegando a la ciudad. Es verdad que la estación estaba ubicada en una zona un poco regular, quizás fue por la hora pero había mucho ruido y gente. Sin embargo estaba muy cerca para buscar nuestro hotel. Cuando lo encontramos, bueno no era el más lindo del mundo, pero nos registramos fácilmente y ya con la habitación lista nos preparamos para salir a conocer.

Teníamos reservado un free tour en la tarde, así que a las 11 aproximadamente nos fuimos a tomar nuestro primer aperol, a mi no me encanta la verdad, pero ya que estamos en Italia probarlo una vez más a ver si el sabor ha cambiado no está de más. Nos dirigimos a la Piazza de la República, que tiene una fuente preciosa y con toda la calma hicimos un pequeño brunch.

De ahí nos fuimos caminando hasta la plaza España, que es una plaza preciosa, con una fuente única, una escalera enorme y arriba una iglesia, el epicentro y casi corazón de la ciudad, donde vimos muchos turistas. En pleno febrero estaba muy lleno, más tarde descubrimos que era porque se celebraba una final de un deporte que no recuerdo.

💡 TonyFact: Barcos en la Plaza

Hoy la Piazza Navona es famosa por sus fuentes barrocas, su arquitectura elegante y su ambiente animado, pero en el pasado tuvo un uso mucho más sorprendente. Durante la época barroca, la plaza se convertía en un escenario para naumaquias, recreaciones de batallas navales en miniatura.

Para lograrlo, se inundaba la plaza bloqueando los desagües y se llenaba de agua suficiente para que pequeños barcos de guerra representaran combates históricos o míticos. La nobleza y el pueblo se reunían alrededor para ver cómo los barcos “luchaban” en medio de Roma, en un espectáculo que combinaba ingenio técnico, teatralidad y diversión pública.

Estas demostraciones no solo eran entretenimiento ya que servían para impresionar a visitantes y ciudadanos sobre la riqueza, el poder y la creatividad de la ciudad.

Hoy la Piazza Navona es famosa por sus fuentes barrocas, su arquitectura elegante y su ambiente animado, pero en el pasado tuvo un uso mucho más sorprendente.

El free tour empezó con puntualidad, a cada uno nos dieron cascos y una especie de radio para poder escuchar lo que nos iba contando nuestro guía. Ya que como éramos tantos así evitaba perdernos por el camino. Toda la explicación fue muy apasionante desde su arquitectura, historia y cultura. No hay nada como conocer un sitio con explicación porque te hace imaginar lo que fueron estas calles y monumentos.

El recorrido de este tour unía la historia con el cine y las series, por lo que durante todo camino nos fueron enseñando escenas únicas de películas famosas. Aprendimos un poco de cine y sobre arquitectura, por ejemplo que Florencia es la ciudad Renacentista y Roma la ciudad del Barroco.

Visitamos la Fontana de Trivi toda una obra de admirar, es verdad que estaba muy llena de turistas, pero eso no impidio que nos abriéramos paso hasta apreciarla de cerca y sin lugar a duda tirar nuestra moneda de espaldas y por el lado izquierdo, pidiendo nuestro deseo cada uno. Esto es importante, y es algo que verás a muchos hacer.

Entre plazas escondidas e historias curiosas seguimos hasta encontrar el Panteón de Agripa uno de los monumentos mejor conservados de la Roma Imperial. Estar justo debajo de sus columnas es una sensación de sentirse pequeña ante tal grandeza y pensar que sigue en pie es alucinante. El recorrido duro cerca de dos horas y terminamos en la Plaza Navona en el atardecer que ya se encendía y se llenaba de vida. Nos pareció una plaza curiosa porque era rectangular con un obelisco y una gran fuente.

💡 TonyFact: El Gran Obelisco

Roma no solo está llena de iglesias, plazas y ruinas. También alberga una impresionante colección de obeliscos egipcios, traídos a la ciudad durante la época del Imperio Romano como símbolos de poder y prestigio.

Entre todos ellos, el Obelisco Lateranense destaca como el más alto del mundo, alcanzando más de 32 metros de altura y un peso de más de 450 toneladas.

Originalmente erigido en Tebas, en Egipto, fue transportado a Roma por orden del emperador Constantino. Su traslado fue una hazaña de ingeniería monumental, que requirió enormes grúas, rodillos y una planificación minuciosa para moverlo desde Egipto hasta la capital del Imperio.

Roma no solo está llena de iglesias, plazas y ruinas. También alberga una impresionante colección de obeliscos egipcios, traídos a la ciudad durante la época del Imperio Romano como símbolos de poder y prestigio.

Al terminar el tour estábamos cansados, pero con ganar de seguir conociendo. Por lo que buscamos un sitio rápido para comer algo ligero en el camino para ir a buscar el Coliseo Romano y la Plaza Venecia. Mientras seguíamos el google maps, nos íbamos perdiendo entre tantos souvenirs curiosos y hasta alguno que daba un poco de risa, por lo que la creatividad a la hora de vender no es algo que tengan que envidiar los romanos a otras culturas.

Al llegar al Coliseo Romano es inevitable sorprenderse y quererse tomar muchas fotos, así que eso hicimos, porque desde cualquier ángulo es ideal. Entre una foto y otra, por intentar hacer la mejor, Antonio dio un salto desde un sitio un poco alto y se lastimo el pie. Es verdad que el intento quejarse poco y continuar el viaje como si nada, pero he de contarles que al volver del viaje le diagnosticaron una fascitis plantar. Estuvo recordando el viaje a Roma un tiempo de más.

Como no queríamos hacernos spoiler sobre el coliseo que visitaríamos unos días más adelante, nos fuimos ha conocer la Plaza Venecia, que es imponente con sus banderas de Italia ahondando en lo alto. Fue construida para conmemorar al primer rey de la Italia unificada, Vittorio Emanuele II. En su interior se encuentra la tumba de un soldado de la Primera Guerra Mundial anónimo, es custodiada por soldados y por la llama eterna del recuerdo.

Nos tomamos un par de fotos y en nada ya empezó a caer la noche, caminamos hasta el hotel encantados de ver todas las fuentes e iglesias iluminarse. El hotel en el que nos quedamos estaba cerca a las embajadas por lo que nos fuimos jugando a ver quien sabia más banderas del mundo, por más que lo intenté, Antonio ganó porque por una extraña razón las banderas del mundo también entran entre cosas que recuerda de manera selectiva. En el camino vimos nos encontramos un par de gatos juguetones y al llegar al hotel estábamos tan cansados, que preferimos comprar un par de sandwiches e irnos a la cama a descansar.

💡 TonyFact: Gatos Romanos

Roma tiene un vínculo especial con los gatos, considerados guardianes de la ciudad y casi habitantes oficiales de sus ruinas.

En lugares como el Foro Romano o el Largo di Torre Argentina, donde fue asesinado Julio César, los felinos campan a sus anchas entre columnas milenarias y restos arqueológicos.

Lejos de ser un problema, estos gatos están protegidos por la ley y cuidados por voluntarios que se aseguran de que tengan comida y refugio. Voluntarios se encargan de alimentarlos y cuidarlos, y los turistas disfrutan observándolos como si fueran parte viva de la historia de Roma, entre sombras de emperadores y templos antiguos.

Roma tiene un vínculo especial con los gatos, considerados guardianes de la ciudad y casi habitantes oficiales de sus ruinas.

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Roma Imperial

Día 2

Temprano, como siempre, cargados de energía para seguir descubriendo Roma, y no era para menos porque nos esperaba un tour en la mañana y otro en la noche con vistas que nos dejaron sorprendidos. Esta vez caminamos hasta el Altar de la Patria, y cuando llegamos descubrimos que era hay mismo en la Plaza Venecia en la que habíamos estado la noche anterior. Sin embargo, nos olvidando un poco que ya habíamos estado el día anterior he hicimos como que no sabíamos nada.

Hicimos un recorrido por la Roma Imperial en el que aprendimos sobre como era la vida, la cultura y la economía en la época imperial. Mientras surgían ante nosotros las historias de personajes que nos suenan de las clases de historia fueron apareciendo como Augusto, Trajano y por supuesto Julio César. Todo acompañado de monumentos y es donde ante nuestros ojos nos dimos cuenta que la ciudad es un gran museo al aire libre, en donde cada roca, escultura, monumentos o edificación conmemora la grandeza y el recuerdo de los romanos.

Continuamos caminando hasta llegar a las afueras de los Foros Imperiales, en donde aprendimos como fue posible que esta civilización logrará conquistar el mundo. También datos curiosos como que en las casa antiguamente en los primeras plantas vivía la familia con mayor poder adquisitivo y los más pobres en las plantas más altas, esto debido a que si hubiera un incendio sería más fácil salvarse.

Nos impresionaron los casi 30 metros de altura de la Columna de Trajano y sus detalles en mármol que narran escenas de batallas. Lo que más nos gustó del tour fue que, sin necesidad de entrar a ningún sitio, podíamos disfrutar de auténticas obras de arte a cielo abierto. Eso nos dio margen para añadir después alguna entrada extra y aprovechar aún más la visita.

Terminamos la mañana agotados y con la batería del móvil casi al límite de tantas fotos. Como estábamos cerca del Coliseo, decidimos buscar pizza, aunque siempre se dice que comer junto a un monumento suele ser costoso. Nos pusimos a buscar y a menos de seis minutos encontramos la Pizzería Luzzi, un auténtico hallazgo, ambiente local, precios buenísimos y pizzas sorprendentes. Yo me lancé por una clásica de prosciutto, mientras que Antonio apostó por una cargada de ingredientes. Ambas estaban deliciosas y el precio fue aún mejor, así que salimos más que felices.


Y para rematar la comida, mientras nos íbamos dirigiendo rumbo a visitar un par de iglesias, decidimos que lo mejor era disfrutar primero de un gelato antes de entrar en cualquiera de ellas. No fue nada difícil encontrar uno, porque están por todos lados, a distintos precios, y nos sorprendió que vimos fila en todas sin importar el precio o su popularidad. Nos sentamos en un banco a saborearlo mientras observábamos el ir y venir de locales, turistas y motos, y cómo la gente se las ingenia para cruzar las calles. En Roma no paran los coches para dejar cruzar a los peatones en la cebra, así que vimos gente correr de un lado a otro cruzando.

Al terminar nuestro gelato, nos dispusimos a entrar en todas las iglesias que se cruzaran en nuestro camino y que estuvieran abiertas. Como dato curioso, Roma cuenta con cerca de 900 iglesias.

Visitamos algunas grandes y majestuosas, otras pequeñas y austeras, algunas cargadas de decoración, unas iluminadas naturalmente y otras donde había que usar el flash para poder ver algo. Todas estaban llenas de turistas, pero el plan resultó muy divertido, combinando arquitectura, arte y la decoración que caracteriza a cada templo.

Caminando, llegamos hasta la Capilla Paulina, en la Plaza de Santa María la Mayor, que nos impresionó por su tamaño y belleza. Pero no fue lo único que llamó nuestra atención, ya que en las plazas principales pudimos ver grandes tanques y militares, mezclados con la vida cotidiana de la gente.

Cuando ya cayó la tarde, volvimos a la zona de los Foros Romanos para hacer el tour nocturno y conocer un poco más sobre la historia de la ciudad. El tour empezó y comenzamos subiendo unas cuantas escaleras para ver el Foro Romano desde lo alto, totalmente iluminado, con el Coliseo de fondo. Nos contaron historias y leyendas sobre la grandeza de los romanos, y seguimos hasta la Colina Capitolina, donde vimos la famosa escultura de la loba alimentando a Rómulo y Remo.

Justo cuando estábamos arriba, empezó a llover, así que tuvimos que continuar con chubasquero (pueden reírse de Antonio en la última foto de abajo 😅, y sí, todavía seguíamos con algunas medidas de COVID… aun no tengo claro cuánto tiempo duraron las restricciones). Aun así, el tour nos encantó y nos permitió descubrir rincones de Roma que aún no habíamos explorado.

Al dejar de llover, caminamos de regreso al hotel, pasando por varias tiendas de souvenirs donde nos entretuvimos mirando precios y curiosidades. Cenamos en un restaurante que no recordamos el nombre, pero que nos encantó, porque tenia una terraza con calefacción y pasta deliciosa. Al terminar volvimos al hotel cansados, pero con fotones.

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Coliseo Romano, Foro y Panteón

Día 3

Nos fuimos temprano rumbo al Coliseo para aprovechar el lugar con menos gente y tomar algunas fotos antes de comenzar el recorrido. Teníamos las entradas para las 10:30 h, más temprano no conseguimos, pero resultó ser una hora perfecta. Desde fuera, la vista es simplemente espectacular, así que vale la pena llegar con tiempo para recorrer los alrededores y disfrutar del ambiente. Nosotros aprovechamos para leer un poco nuestra guía y empaparnos de historia antes de entrar.

Dentro nos esperaba el guía, que nos llevó por cada rincón del Coliseo con explicaciones llenas de datos curiosos y anécdotas. Aunque el grupo era grande, nos colocamos al frente para no perdernos ningún detalle. El guía hablaba con tanta pasión que se alargaba bastante, pero eso hizo que aprendiéramos cosas nuevas que no conocíamos y que la experiencia fuera aún más completa.

El Coliseo impresiona tanto por dentro como por fuera, cada rincón invita a sacar la cámara y capturar su grandeza. Durante el recorrido, que nos llevó unas dos horas, llevábamos agua (muy recomendable, ya que dentro no se vende y el trayecto es largo). Lo que más nos gustó fue poder caminar entre las ruinas del Foro Romano y el Monte Palatino, aunque ya los habíamos visto desde fuera, recorrerlos de cerca, imaginar la vida que allí existió y pisar la misma piedra que los antiguos romanos, fue una sensación realmente especial.

Después de pasar casi toda la mañana recorriendo el Coliseo, estábamos agotados y no teníamos ganas de buscar un sitio para comer demasiado lejos.

Finalmente dimos con el restaurante Angelino “ai Fori”, abierto desde 1947, y nos acomodamos con un Aperol Spritz y una cerveza mientras llegaba la comida. Entre sorbo y sorbo, hojeábamos nuestra guía, planeando por dónde seguiríamos explorando la tarde.

Había muchísimas opciones, pero queríamos salir del circuito habitual de Roma y descubrir otra zona de la ciudad. Al terminar de comer, nos sentimos recargados y listos para volver a caminar, perdiéndonos entre calles llenas de historia y vida.

Nos dirigimos al Trastévere para descubrir si es como nos lo pintan en las películas y en la misma guía. Así que empezamos una caminata desde el Coliseo hasta el Trastevere de unos 40 minutos más o menos, es verdad que nos fuimos detuviendo en las tiendas que nos llamaban la atención. Ibamos muy motivados a descubrir esta zona porque siempre se dice que es muy alternativa y moderna.

Por la tarde decidimos descubrir una zona un poco más alejada del centro, Trastévere, es ese barrio del que tanto habíamos leído y visto en películas. Queríamos comprobar si realmente tenía ese aire bohemio y alternativo del que todos hablan. Así que emprendimos una caminata de unos 40 minutos desde el Coliseo, haciendo varias paradas en tiendas y rincones que nos llamaban la atención. Íbamos muy ilusionados por conocer “el otro lado de Roma”.

Al llegar, vaya sorpresa. No era exactamente como esperábamos. Trastévere tiene fama de bullicioso y lleno de vida, pero al ser febrero, la mayoría de los bares y restaurantes estaban cerrados. Solo quedaban unos pocos abiertos y bastantes turistas haciendo fotos a los edificios con grafitis y fachadas algo decadentes.

Aun así, no nos desanimamos. Nos sentamos en una terraza frente a la Basílica de Santa María, pedimos un Aperol Spritz y disfrutamos del momento mientras intentábamos que unos pajaritos no se comieran nuestros sándwiches. Fue una pausa tranquila y divertida, ideal antes de continuar nuestro recorrido en busca de la Boca de la Verdad.

Caminamos unos 20 minutos hasta llegar a la Boca de la Verdad, donde por suerte solo había una fila corta para tomarse la foto. Cuando llegó nuestro turno, Antonio, que no puede perder ocasión para hacer reír, le pidió a la chica que nos hiciera un video. Puso su mano dentro de la boca y, muy serio, dijo: “Amo mucho a Alice”.

Justo en ese momento, fingió que la escultura le mordía la mano por “mentiroso” y todos los que estaban en la fila empezaron a reírse. Fue una tontería, pero muy divertida, aunque confieso que pasé algo de vergüenza .

Después seguimos caminando hacia el centro y terminamos el día cenando en el hotel una deliciosa lasaña a la boloñesa, perfecta para reponer fuerzas. Nos fuimos pronto a dormir, porque al día siguiente nos esperaba otro madrugón para disfrutar de los monumentos de Roma casi vacíos.

💡 TonyFact: Boca de la Verdad

La famosa Bocca della Verità, conocida por “morder la mano” de quien miente, es mucho más antigua y sorprendente de lo que parece. Su origen se remonta al siglo I a.C., y probablemente no fue diseñada como detector de mentiras: lo más seguro es que fuera una tapa de alcantarilla o desagüe de la época romana, decorada con el rostro de un dios fluvial, con una expresión imponente que intimidaba a cualquiera que se acercara.

Su fama como “guardiana de la verdad” llegó siglos después, durante la Edad Media, cuando se popularizó la leyenda de que mordía la mano de los mentirosos.

Esta historia se reforzó con la cultura popular y, más recientemente, con el cine, como en la icónica película Vacaciones en Roma, donde Audrey Hepburn y Gregory Peck protagonizan una de las escenas más recordadas frente a ella.

La famosa Bocca della Verità, conocida por “morder la mano” de quien miente, es mucho más antigua y sorprendente de lo que parece. Su origen se remonta al siglo I a.C., y probablemente no fue diseñada como detector de mentiras.

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Recorrido por libre + fotos en monumentos

Día 4

A madrugar se dijo. Nos levantamos a las cinco de la mañana, simplemente porque queríamos ver los monumentos casi solos y recorrer la ciudad a nuestro ritmo y sacar fotos chulas sin un millón de cabezas de turistas. A las seis de la mañana ya estábamos en la Plaza de España, y la sensación de soledad y armonía era increíble, las fotos nos quedaron espectaculares.

Después bajamos a la Fontana de Trevi, y ¡oh, sorpresa! A las seis y media ya había un grupo de turistas haciéndose fotos. No nos lo van a creer, pero parece que hay más gente tan loca como nosotros que madruga para capturar la foto perfecta. Menos mal, la fuente es grande y todos cabíamos en nuestra sesión de fotos, incluso hasta sacamos la cámara instantánea para no perder esta foto única.

Y debo decir que a eso de las siete de la mañana las calles ya empezaban a llenarse, lo que nos sorprendió bastante… pero por suerte ya teníamos nuestras fotos. Empezamos a buscar un lugar para desayunar y encontramos una cafetería con precios razonables y bollería deliciosa, se llamaba La Casa del Caffè, que recomendamos como opción para desayunar rápidamente.

Después de desayunar, nos dirigimos a la Plaza del Popolo, con su imponente obelisco en el centro, y subimos hasta la terraza del Pincio, desde donde disfrutamos de una vista espectacular de toda la plaza y sus alrededores. La terraza forma parte de un gran parque, donde pudimos ver a locales paseando a sus mascotas y niños jugando.

Nos acercamos hasta Villa Borghese, una de las zonas verdes de Roma, donde descubrimos un lago tranquilo rodeado de árboles y patos nadando serenamente. Fue un paseo muy relajante, vimos a familias paseando, parejas en barcas y artistas callejeros mostrando su talento mientras el sol iluminaba los jardines. Es una zona especial en la que pudimos escapar de los turistas y el ruido de la ciudad.

💡 TonyFact: Monedas de Trevi

Cada día miles de turistas arrojan monedas a la Fontana di Trevi siguiendo la tradición: una moneda para regresar a Roma, dos para encontrar el amor y tres para casarse. Lo sorprendente es la cantidad total que se acumula: se calcula que más de un millón de euros al año caen en sus aguas cristalinas.

Pero esta costumbre romántica tiene un trasfondo solidario ya que el Ayuntamiento recoge el dinero de forma regular y lo destina a programas de ayuda social y beneficencia, apoyando a familias necesitadas y a proyectos comunitarios.

Así, un gesto aparentemente supersticioso termina teniendo un impacto real y positivo en la ciudad y en quienes más lo necesitan.

Cada día miles de turistas arrojan monedas a la Fontana di Trevi siguiendo la tradición: una moneda para regresar a Roma, dos para encontrar el amor y tres para casarse.

Luego regresamos por la misma zona que habíamos recorrido antes, bajamos desde la terraza hasta la plaza y tomamos la Vía del Corso, rumbo a uno de los lugares más famosos para probar unos sándwiches en All’Antico Vinaio. En plena época de COVID, atendían desde un pequeño mostrador, hicimos la fila y enseguida entendimos por qué tenía tanta fama. El precio era sorprendentemente bajo para lo delicioso y famoso que es. Volvimos a la plaza para disfrutarlo con una vista única de Roma y literal comer sentados en la plaza mientras veníamos pasar turistas. Sin duda, un sitio muy recomendado.

Al terminar de comer, volvimos a la vía del corso, para caminar en búsqueda de nuestros deseados souvenirs. Entramos en muchas tiendas curiosas y nos llamo mucho la creatividad de los souvenirs, vimos camisetas con mensajes graciosos, figuritas de todos los tamaños con los monumentos de la ciudad y la palabra Roma en todo lo que te puedas imaginar.

Nosotros solemos comprar una bandera de cada uno de los países que visitamos, una pequeña escultura representativo y luego ya todo lo que se nos ocurra, eso si siempre comparando los precios y llevándolos con cuidado para que no se rompan mientras volvemos a casa.

La tarde se nos pasó entre tienda y tienda, y como habíamos madrugado tanto, decidimos volver hacia la zona del hotel. Ya agotados, pedimos pizza a domicilio… la peor decisión del viaje. Llegó fría y sin sabor, probablemente la peor pizza que hemos comido. Pero al final terminamos riéndonos, porque, entre el hambre y el cansancio, nos la comimos igual. Después de todo, tocaba descansar, porque al día siguiente nos esperaba una larga caminata hasta el Vaticano.

CIUDAD DEL VATICANO

Día 5

Nos levantamos temprano, listos para caminar los casi 40 minutos que nos separaban del Vaticano. Podríamos haber ido en transporte público, sí, pero queríamos disfrutar cada rincón del trayecto y fotografiar todo lo que nos encontráramos en el camino.

No fuimos los únicos con esa idea, ya que durante el recorrido vimos a muchos otros viajeros haciendo lo mismo, deteniéndose frente a iglesias, estatuas y plazas que hace del paseo una experiencia bonita y así te olvidas de que son 40 minutos.

Al cruzar el puente, la Basílica de San Pedro comienza a imponerse en el horizonte, y al llegar a la “frontera” que en realidad no es más que una simple cadena y unos pequeños bolardos, se marca la entrada simbólica al Vaticano. Fue en ese momento cuando Antonio, al mejor estilo del episodio de Los Simpson, empezó a repetir entre risas: “Ahora estoy en Italia… ahora en el Vaticano”. Un momento muy divertido que no podía faltar.

Una vez dentro, todo cambia el ambiente se vuelve tranquilo, limpio y perfectamente organizado. La mayoría de visitantes guarda silencio, como si el lugar mismo lo pidiera. Primero nos detuvimos a leer (la guía eterna de historia de Antonio) un poco sobre la historia de la plaza y tomar algunas fotos, y luego sí, nos dirigimos hacia el control de seguridad para entrar finalmente a la Basílica de San Pedro.

El control puede parecer eterno al principio, pero en realidad avanza bastante rápido y el personal es muy amable. Aunque es un país diminuto, sorprende lo fácil que resulta comunicarse, ya que muchas personas hablan español u otros idiomas, y los carteles están traducidos a casi todas las lenguas del mundo. En apenas unos pocos metros cuadrados, conviven visitantes de todas las nacionalidades, lo que crea un ambiente único, lleno de curiosidad, aprendizaje y descubrimiento.

La entrada a la Basílica de San Pedro es gratuita, aunque nosotros decidimos pagar para subir a la cúpula, una experiencia totalmente recomendable. Antes de eso, dimos una vuelta completa por el interior, que es mucho más grande de lo que imaginábamos. Cada rincón está lleno de detalles, entre mármoles de todos los colores, esculturas monumentales y techos que parecen no tener fin.

Leyendo los paneles descubrimos varios datos curiosos, como que las letras doradas del interior miden más de dos metros, aunque desde abajo parecen pequeñas. También nos divertimos buscando algunos detalles sorprendentes y poco conocidos, como calaveras talladas entre los altares, o ángeles y demonios con expresiones casi cómicas escondidos entre las decoraciones.

Al terminar la primera planta nos bajamos al sotano para visitar la tumba de San Pedro donde vimos a un grupo de jovenes en formación religiosa, haciendo un rezo a San Pedro. También vimos las tumbas de otros papas, que da un poquito de miedo y respeto, pero bueno es curioso de visitar. No estuvimos mucho tiempo porque al ser un sotano hace aun más frio que afuera.

Ahora sí, tocaba subir a la cúpula. La experiencia empezó con una interminable sucesión de escalones de todos los tamaños y materiales, algunos claramente más nuevos y otros que parecen tener siglos. Lo más curioso que nos pareció fue que casi al final, el pasillo se estrecha tanto que tienes que caminar inclinado, siguiendo la forma curva de la cúpula. Entre risas y paradas para recuperar el aliento, llegamos finalmente a lo más alto de la Basílica.

Desde arriba, la vista es impresionante, pudimos ver la Plaza de San Pedro, las esculturas que desde abajo parecen pequeñas son realmente gigantes y el viento sopla con fuerza debido a la gran altura. Sin duda, fue una experiencia que merece la pena hacer, eso sí, subiendo con calma, porque tanto la subida como la bajada ponen a prueba las piernas.

Bajamos con calma los interminables escalones y entramos a la tienda de recuerdos del Vaticano. No pudimos resistirnos a comprar unos tarritos de agua bendita, uno para nosotros y otros para regalar a la familia y también un rosario con la imagen del Papa Francisco, como recuerdo especial de la visita y para conmemorar los escalones subidos y bajados.

Apenas terminamos, salimos casi corriendo porque nos esperaba el tour guiado por la Plaza de San Pedro. Nos unimos al grupo justo a tiempo y recorrimos varios puntos clave del Vaticano mientras escuchábamos historias, leyendas y detalles curiosos que ni siquiera estaban en la guía de Antonio. Fue un recorrido muy completo, lleno de anécdotas interesantes que nos ayudaron a entender mejor la grandeza y el simbolismo de este pequeño y fascinante país.

Uno de los datos curiosos que nos contaron es que, al casarte por la Iglesia, puedes solicitar un documento oficial con la bendición del Papa. En su momento nos pareció algo gracioso y sin más. Pero, años después, al organizar nuestra boda religiosa, decidimos pedirla y, tras realizar el pago online y esperar unos días, llegó justo a tiempo para la ceremonia. Un detalle diferente que hizo ese momento aun más solemne y ahí esta nuestra bendición por el Papa Francisco.

Continuando con nuestro recorrido, nos fuimos a comer muy cerca de la plaza, en un pequeño local llamado Pastasciutta, donde preparan una pasta deliciosa a un precio increíble. La atención fue rapidísima, justo lo que necesitábamos, porque nada más terminar salimos casi corriendo, porque nos esperaba el tour guiado por la Plaza de San Pedro.

Nos unimos al grupo justo a tiempo y recorrimos varios puntos clave del Vaticano mientras escuchábamos historias, leyendas y detalles curiosos que ni siquiera aparecían en la guía de Antonio. Fue un recorrido muy completo, lleno de anécdotas fascinantes que nos permitieron entender mejor la grandeza, el arte y el simbolismo de este pequeño pero impresionante país.

Al finalizar el tour intentamos entrar a la Capilla Sixtina, pero tuvimos mala suerte, porque al no haber comprado las entradas con antelación, no pudimos acceder. Así que ya tenemos el pretexto perfecto para volver a Roma.

Un poco tristes por no haberlo conseguido, dejamos atrás el Vaticano y nos dirigimos nuevamente al centro tomándole fotos a los monumentos que nos encontrábamos, hasta que encontramos un restaurante para cenar, no recordamos su nombre, pero en Roma casi cualquier sitio es un acierto si revisas un poco los precios antes.

Después de la cena, regresamos al hotel para recoger las maletas y poner rumbo al aeropuerto. Nuestro vuelo salía esa misma noche, así que cerramos el viaje habiendo conocido muchos sitios que nos encantaron y que recomendamos a todos visitar.

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Presupuesto

Viajando en pareja

Nuestro presupuesto de 5 días en Roma y el Vaticano incluyendo hoteles, transporte, entradas, comidas y souvenirs es orientativo, nosotros viajamos en febrero de 2023 cerca para aprovechar a San Valentin, esperamos te sirva para crear tu propio presupuesto.

ActividadPrecio €
Vuelos Madrid – Roma (ida-vuelta)170€
Hotel420€
Entradas + Tour150€
Comidas220€
Souvenirs110€
Transporte50€