Recorrido Vaticano

Redacción y sabiduría: Antonio
Anotaciones y edición: Alice

Explorar el Vaticano es mucho más que entrar en una iglesia gigante (que también lo es😅), es cruzar la frontera hacia el Estado más pequeño del mundo y caminar por el epicentro de la historia de Occidente. Para que no te sientas abrumado por la cantidad de oro, mármol (y turistas👨‍👩‍👧‍👦) y acabes con un empacho de arte antes de llegar a la Capilla Sixtina, hemos diseñado este recorrido estratégico por la Ciudad del Vaticano.

Esta ruta está pensada para que descubras los lugares imprescindibles del Vaticano en un orden lógico, optimizando tu tiempo desde que entras en los Museos hasta que tocas el cielo en la Cúpula de San Pedro. Aquí te dejamos también un mapa detallado para que te sea más fácil guiarte y no te pierdas ninguno de los secretos del Vaticano (al menos de los que nos dejan contar😅).

Sigue este paso a paso para vivir la experiencia vaticana de forma fluida y organizada. Prepara tu cámara 📷 y, sobre todo, calzado cómodo 👟, porque vamos a caminar entre siglos de historia.

Recuerda que esta ruta es solo una sugerencia para organizar tu visita. Puedes ajustarla a tu ritmo siempre que respetes los códigos de vestimenta y no intentes colar una foto con flash en la Capilla Sixtina 📸 (pueden echarte…al infierno😈😂).

Si estás interesado te recomendamos ver nuestros otros post sobre el Vaticano descubrir más secretos y no perderte nada✨.

Circuito Completo por el Vaticano

Recorrido por el Vaticano: De la Capilla Sixtina al Cielo de Roma

Parada 1 – «El pulmón del arte» (Patio de la Piña e inicio de los Museos Vaticanos)

Nada más ir hacia los inmensos Museos Vaticanos, tu primera parada estratégica debe ser este gran espacio abierto conocido como Patio de la Piña antes de sumergirte en las galerías. Su nombre viene de una piña de bronce colosal de casi 4 metros de altura que preside el nicho principal. Esta piña en la antigua Roma era una fuente cerca del Panteón y simbolizaba la inmortalidad y la regeneración. Se dice que de su parte superior brotaba agua que caía sobre los que buscaban purificación

Aquí podrás sentir un gran contraste ya que tienes la antigüedad romana a un lado y justo en el centro del patio, la moderna «Sfera con Sfera» de Arnaldo Pomodoro, una bola dorada que gira y brilla bajo el sol romano. Es el lugar perfecto para rellenar tu botella de agua 💦 en las fuentes laterales y mentalizarte de todo lo que vas a ver.

En qué fijarte:

  • La Piña gigante: Fíjate en los pavos reales de bronce que la flanquean. Son copias de los que decoraban la tumba del emperador Adriano (el Castillo de Sant’Angelo).
  • La Esfera dorada: Mira el interior de la escultura. Pomodoro la diseñó rota por dentro para mostrar engranajes complejos, representando la fragilidad de nuestro planeta.
  • El nicho de Bramante: Observa la enorme estructura semicircular donde está la piña. Está inspirada en las termas romanas y fue diseñada para que el Papa pudiera asomarse y ver los espectáculos que se organizaban en el patio.

Parada 2 – «Músculos de mármol» (Museo Pio-Clementino)

Tras dejar atrás el Patio de la Piña, prepárate para entrar el primero de los Museos Vaticanos. Los Papas del Renacimiento estaban obsesionados con recuperar el esplendor de la Antigua Roma y aquí es donde guardaron sus mayores tesoros. Este museo alberga la colección original que dio lugar los Museos Vaticanos.

Sin desmeritar a todo lo demás la obra más impresionante es el Laocoonte que representa a un sacerdote troyano y a sus hijos siendo devorados por serpientes marinas enviadas por los dioses. Es una obra que destila dolor, tensión y realismo. Cuando se descubrió en 1506 en las ruinas de las Termas de Tito, causó tal impacto que Miguel Ángel fue corriendo a verla y se dice que se inspiró en ella para pintar los cuerpos de la Capilla Sixtina con esa fuerza muscular.

Continuando el recorrido también pasarás por el Patio Octogonal, un espacio diseñado para que la luz del sol resalte cada curva del mármol de las figuras de dioses y héroes. Aquí podrás apreciar varias obras de singular valor entre las que destacan el Apolo de Belvedere y el Torso de Belvedere.

En qué fijarte:

  • El Laocoonte: Mira el detalle de las venas hinchadas en las piernas y el torso. Es increíble pensar que eso es piedra y no piel real.
  • El Apolo de Belvedere: Considerado durante siglos la cima de la perfección masculina. Su pose relajada y elegante influyó en casi todos los artistas del Renacimiento.
  • El Torso del Belvedere: Un fragmento de estatua sin brazos ni cabeza que fascinaba tanto a Miguel Ángel que se negó a completarlo cuando el Papa se lo pidió, diciendo que era perfecto tal cual estaba.

Parada 3 – «Italia en oro y pintura» (Galería de los Mapas)

Prepárate para cruzar uno de los pasillo más espectaculares del mundo. Son 120 metros de largo (más que un campo de fútbol🏐) dedicados íntegramente a la geografía de Italia. Pero, sinceramente, es difícil mirar los mapas porque el techo te roba toda la atención. Es una explosión de estuco dorado y pinturas coloridas que parece no tener fin.

Fue encargada por el Papa Gregorio XIII en 1580 (el mismo que nos dio el calendario gregoriano que usamos hoy 📅) y tardaron solo 3 años en completar los 40 frescos monumentales de las paredes. En ellos verás Italia dividida por los Montes Apeninos, a un lado la costa del Tirreno y al otro la del Adriático. Lo que más impresiona es la precisión. Para ser el siglo XVI, el nivel de detalle de las ciudades, los puertos y hasta las pequeñas islas es asombroso.

En qué fijarte:

  • El techo de estuco: No son solo pinturas hay figuras en relieve que parecen salirse del techo. Narra la vida de los santos relacionados con las regiones que tienes justo debajo en las paredes.
  • El mapa de Venecia: Busca la ciudad de los canales. Es increíble ver cómo la estructura de la ciudad apenas ha cambiado en 400 años.
  • Detalles marinos: Si te acercas a los mapas de las costas, verás barcos de la época, monstruos marinos y batallas navales históricas (como la de Lepanto) minúsculamente detalladas.

Parada 4 – «El silencio de Dios» (Capilla Sixtina)

Llegamos ahora al clímax. Después de kilómetros de arte, cruzarás una pequeña puerta de madera y, de repente, el mundo se detiene al contemplar la Capilla Sixtina. Lo primero que notarás no es la pintura, sino el ambiente, un murmullo constante cortado por los guardias que piden «¡Silenzio!» y la prohibición absoluta de sacar fotos o vídeos 🚫📷 (muy estrictos con esto y como te dijimos…esta gente tiene contactos puede echarte al infierno 😈).

Aquí dentro, todo lo que ves es obra de un hombre que, curiosamente, se negaba a hacerlo. Miguel Ángel se consideraba escultor, no pintor y aceptó el encargo del Papa Julio II casi por obligación. Se pasó cuatro años subido a un andamio, con la pintura goteando sobre sus ojos (se dice que perdió parte de la visión durante el trabajo 👁️), para regalarnos la bóveda más famosa de la humanidad.

En el techo se representa la historia del Génesis, con la icónica «Creación de Adán» en el centro 👉👈. Pero la verdadera fuerza está en la pared del altar el Juicio Final, un torbellino de cuerpos, nubes y drama donde Miguel Ángel plasmó todas sus dudas y miedos.

Fíjate también que muchos personajes tienen telas pintadas sobre sus partes íntimas. Años después de morir Miguel Ángel, la Iglesia consideró los desnudos indecentes y mandó a un pintor cubrirles. Daniele da Volterra se ganó el apodo de Il Braghettone (por ponerles «bragas») para siempre 😂.

Como curiosidad extra ¡aquí es donde se eligen los Papas tras el conclave! ⛪️.

En qué fijarte:

  • La Creación de Adán: Nota que los dedos no se llegan a tocar. Ese pequeño espacio vacío representa la chispa de la vida que está a punto de saltar.
  • Los colores: Tras la restauración de los años 90 se recuperaron los colores son brillantes y eléctricos.
  • El suelo: No todo es mirar hacia arriba. El suelo de mosaicos es original del siglo XV y es una maravilla de la geometría.

Parada 5 – «El oasis del Papa» (Jardines Vaticanos)

Si has tenido la previsión de reservar la visita guiada, este es el momento de cambiar el mármol por el verde. Los Jardines Vaticanos ocupan casi la mitad del territorio del país (recordemos, del país más pequeño del mundo😅) y son un laberinto de senderos, fuentes barrocas y pequeños monumentos que parecen sacados de un cuento. Es el lugar donde los Papas han buscado retiro, oración y silencio desde el siglo XIII.

Caminar por aquí es descubrir una mezcla perfecta de naturaleza y arquitectura donde verás desde una réplica exacta de la Gruta de Lourdes hasta el helipuerto moderno desde donde despega el Papa cuando viaja 🚁. Los jardineros mantienen cada seto y cada flor con una precisión milimétrica, creando escudos de armas papales que cambian según la temporada.

En qué fijarte:

  • La Casina de Pío IV: Esta es una villa decorada con mosaicos y conchas es una joya del Renacimiento escondida entre árboles.
  • Fuente de los Galápagos: Una de las más antiguas y bonitas de los jardines. Busca las pequeñas tortugas de bronce que le dan nombre.
  • El escudo de flores: Los jardineros diseñan el escudo de armas del Papa actual usando solo plantas de colores. Es una obra de arte viva.

Parada 6 – «El abrazo de piedra» (Plaza de San Pedro)

Tras la intensidad de los Museos Vaticanos y la libertada de los Jardines pasamos a la Plaza de San Pedro uno de los espacios públicos más impresionantes jamás diseñados. Obra del genio barroco Gian Lorenzo Bernini, esta plaza no se construyó solo para impresionar, sino con un propósito muy claro de que las dos columnatas semicirculares representan los brazos abiertos de la Iglesia que acogen a los fieles y visitantes de todo el mundo.

En el centro se alza un imponente obelisco egipcio de más de 25 metros de altura. Curiosamente, este bloque de piedra de 300 toneladas fue testigo del martirio de San Pedro en el antiguo Circo de Nerón, que estaba justo al lado de donde hoy pisas.

Bernini era un maestro de las perspectivas, el efecto visual y diseñó cada ángulo para que, según dónde te pongas, la realidad parezca cambiar ante tus ojos. Es el lugar donde se celebran las audiencias papales y donde realmente sientes la escala monumental del Vaticano.

En qué fijarte:

  • Las 140 estatuas: Encima de las columnas hay 140 santos de 3 metros cada uno custodiando la plaza. Desde abajo parecen pequeños, pero son gigantes de mármol travertino.
  • La ventana del Papa: Si te sitúas de espaldas a la Basílica y miras el edificio de la derecha (el Palacio Apostólico), la segunda ventana desde la derecha en el último piso es desde donde el Papa reza el Ángelus cada domingo.
  • El Obelisco: Fíjate en la base. Para mover esta mole de piedra en 1586 se necesitaron 900 hombres y 75 caballos. ¡Fue el mayor reto de ingeniería de la época!

Parada 7 – «Donde el mármol cobra vida» (Basílica de San Pedro)

Entrando desde la Plaza, prepárate para cruzar el umbral de la Basílica más grande del cristianismo y cada centímetro está diseñado para que te sientas tan pequeño como maravillado por el trabajo los mejores arquitectos y escultores de la época: Bramante, Miguel Ángel y Bernini.

Nada más entrar, a la derecha, te encontrarás con la joya de la corona, La Piedad de Miguel Ángel. La esculpió con solo 24 años y es tan perfecta que parece imposible que sea piedra. La suavidad de la piel de la Virgen y los pliegues de su vestido te harán olvidar que estás mirando un bloque de mármol de Carrara.

Si sigues caminando hacia el centro, tus ojos se irán directos al Baldaquino de Bernini, una estructura de bronce negro y oro de casi 30 metros de altura (aunque no lo parezca, es tan alto como un edificio de 10 plantas 😱) que marca el lugar exacto donde está la tumba de San Pedro (unos metros más abajo, en breves bajarás a verla).

💡 TonyFact: Robo al Partenón

Cuando entres en la Basílica de San Pedro, verás en el centro el inmenso Baldaquino de bronce de Bernini (mide casi 30 metros, ¡como un edificio de 10 plantas!). Pero lo que no todo el mundo sabe es de dónde salió tanto material.

El Papa Urbano VIII, de la familia Barberini, mandó arrancar las vigas de bronce del techo del Panteón de Roma para fundirlas y usarlas para hacer el Baldaquino. Aquello fue un escándalo monumental para los romanos de la época, que veían cómo se «desvestía» un monumento de 1.500 años para decorar uno nuevo.

De ahí nació la famosísima frase satírica: «Lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini». Básicamente, ¡que la familia del Papa fue más destructiva con el patrimonio de la ciudad que los propios bárbaros!

Cuando entres en la Basílica de San Pedro, verás en el centro el inmenso Baldaquino de bronce de Bernini (mide casi 30 metros, ¡como un edificio de 10 plantas!). Pero lo que no todo el mundo sabe es de dónde salió tanto material.

En qué fijarte:

  • La Piedad: Es la única obra que Miguel Ángel firmó en toda su vida dicen que como acto de orgullo. Puedes ver su nombre en la cinta que cruza el pecho de la Virgen.
  • El Baldaquino: El bronce que se usó para construirlo se robó literalmente del techo del Panteón de Roma. De ahí la famosa frase: «Lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini» (el apellido del Papa de la época).
  • La estatua de San Pedro: Verás una cola de gente para tocarle el pie derecho a una estatua de bronce. De tanto besarlo y tocarlo durante siglos, los dedos del pie casi han desaparecido por el desgaste.

Parada 8 – «El descanso de los Papas» (Las Grutas Vaticanas)

Justo debajo del altar mayor y del imponente Baldaquino, existe un nivel subterráneo que mucha gente pasa por alto o confunde con la Necrópolis. Las Grutas Vaticanas son un laberinto de capillas y tumbas donde descansan gran parte de los Papas que han guiado la Iglesia a lo largo de los siglos .

No esperes la decoración fastuosa de la planta de arriba. Aquí el ambiente es sobrio, fresco y cargado de una energía especial. Caminarás entre sarcófagos que son verdaderas joyas de la historia, desde papas de la época medieval hasta los más recientes, como Juan Pablo II (cuya tumba es de las más visitadas) o Benedicto XVI (Francisco decidió no ser enterrado aquí sino en Santa Maria della Neve por considerarlo más humilde).

En qué fijarte:

  • La Tumba de San Pedro: Aunque no entres a la Necrópolis, desde las Grutas puedes acercarte al punto más cercano a la tumba del apóstol. La Necrópolis (donde está la tumba original de San Pedro) está un nivel más abajo todavía y requiere una reserva especial con meses de antelación.
  • Sarcófagos antiguos: Algunos Papas reutilizaron bañeras o cajas de mármol de la época romana para sus tumbas. Fíjate en los relieves, son una mezcla fascinante de arte pagano y cristiano.
  • El diseño: Las bóvedas son mucho más bajas y la iluminación es tenue. Fíjate en cómo los pilares que sostienen la Basílica de arriba atraviesan este nivel como representando que los Papas son los cimientos de la fe.

Parada 9 – “El cielo de Roma» (La Cúpula)

Si aún te quedan fuerzas en las piernas (y sino…búscalas que ya descansarás en el trabajo 😂), este es el momento descubrir a la Cúpula de Miguel Ángel. Tienes dos opciones, la primera es subir los 551 escalones a pie o tomar un ascensor que te ahorra los primeros 200 y te deja en la base de la cúpula (no lo recomendamos, aquí hemos pagado por disfrutar cada escalón 😂).

Desde ahí, caminarás por un pasillo estrecho e inclinado (literalmente vas caminando por la curvatura de la cúpula) hasta salir al balcón exterior. Cuando el aire fresco te dé en la cara y veas la Plaza de San Pedro a tus pies con esa forma de cerradura perfecta, entenderás por qué ha valido la pena cada paso. Desde aquí, Roma se despliega ante ti, verás el Castillo de Sant’Angelo, el Monumento a Víctor Manuel y si el día está despejado, hasta las colinas que rodean la ciudad.

En qué fijarte:

  • Los mosaicos del interior: Antes de salir al exterior, pasarás por un balconcillo interno. Desde ahí puedes mirar hacia abajo al interior de la Basílica y ver de cerca los mosaicos de la cúpula.
  • La vista de los Jardines: Es el mejor sitio para ver la Parada 5 desde el aire. Podrás ver el trazado perfecto y el helipuerto.
  • La silueta de la llave: Fíjate en cómo la Plaza y la Vía della Conciliazione forman perfectamente una llave, el símbolo de San Pedro.