La Granja de San Ildefonso

Redacción y sabiduría: Antonio
Anotaciones y edición: Alice

El Palacio y Jardines de la Granja de San Ildefonso son el resultado del gran proyecto personal de Felipe V, el primer Borbón que reinó en España. Buscando un respiro de la rígida corte de Madrid, el monarca encontró en esta zona de Segovia el lugar ideal para construir una residencia de retiro que le recordara a su infancia en la Francia de su abuelo, Luis XIV, el Rey Sol.

La construcción se desarrolló entre 1719 y 1746, transformando una antigua zona de caza y una granja de monjes en uno de los complejos palaciegos más destacados de Europa.

Lo que realmente distingue a La Granja de otros palacios europeos es la integración de la arquitectura barroca con la naturaleza de la sierra. En vuestra visita, descubriréis que el protagonismo se reparte entre tres elementos clave:

  • El Palacio Real: Concebido inicialmente como residencia de retiro pero que, tras ampliaciones, se convirtió en un palacio de gobierno.
  • Los Jardines: Considerados el mejor ejemplo de jardín barroco de estilo francés en España.
  • Fuentes Monumentales: Un prodigio de la ingeniería del siglo XVIII que sigue funcionando sin necesidad de motores.

En A2Travelers conocemos bien este monumento ya que quien os escribe, Antonio, creció recorriendo estos jardines y viendo el despertar de sus fuentes mucho antes de que llegaran los turistas. Por eso, queremos acompañaros en este recorrido para que entendáis por qué este lugar, que parece sacado de un cuento es una parada obligatoria en cualquier ruta por España.


Información práctica

Jardines

El acceso a los jardines es totalmente gratis. El el horario de apertura varía según la época y recomendamos ver la información actualizada en la web oficial.

Palacio Real

La entrada es de pago e incluye el recorrido por las estancias reales. La Colegiata, donde descansan los restos de Felipe V e Isabel de Farnesio, esta incluida en la entrada al palacio. Cuenta con acceso gratuito los miércoles y domingos de 15:00 a 19:00h.

Espectáculo de las Fuentes

El acceso para ver las fuentes en funcionamiento tiene un precio de 5€ y se recomienda adquirir online. La temporada de fuentes comienza en Semana Santa y dura habitualmente hasta mediados de julio (o mientras las reservas de agua lo permitan).

El horario de las fuentes es miércoles y sábados a las 17:30 h y domingos a las 12:00 h. Dependiendo del día, veréis en funcionamiento un grupo de fuentes u otro (en orden de apertura):

  • Circuito A: Canastillo, Ranas, Baños de Diana y Fama.
  • Circuito B: Canastillo, Ocho Calles, Ranas y Fama.
  • Circuito C (Especial): Los días de San Fernando, San Luis y Santiago funcionan todas las fuentes habilitadas que son La Selva, Carrera de Caballos, Canastillo, Ocho Calles, Ranas, Baños de Diana y Fama.

Jardines y fuentes diseñados para el asombro

Inspiración francesa

Si bien el palacio merece el precio de la entrada lo que no puedes perderte en tu visita al Real Sitio es lo que esconden los exteriores.

Estamos ante el mejor ejemplo de jardín de estilo barroco francés en España. Con una extensión de 146 hectáreas, el diseño busca la simetría y perspectiva que tanto gustaban en Francia, pero con el toque único que le aporta la sierra segoviana. Lo que hace que este jardín sea único, es cómo se adapta a la montaña, mientras que otros jardines europeos son llanos, aquí se aprovecha el desnivel para fomentar la sensación de asombro.

Los arquitectos y jardineros franceses que trajo Felipe V, como René Carlier, diseñaron un trazado donde cada calle y cada plaza circular tiene el propósito de dirigir la vista hacia la majestuosidad de las fuentes.

Maravilla de la hidráulica

A lo largo de vuestro recorrido encontraréis un total de 26 fuentes monumentales. Cada una de ellas conforma un conjunto escultórico donde la mitología clásica es la absoluta protagonista, escondiendo mensajes y leyendas en cada figura.

Un detalle curioso acerca de su construcción es que aunque a simple vista puedan parecer hechas de bronce, las esculturas están fabricadas en plomo. Se utilizó este material por su maleabilidad y después se pintaron imitando el bronce. Pasear entre estas figuras es descubrir la historia oculta tras cada dios y ninfa que habita en este laberinto de agua.

Lo que realmente convierte a los jardines de La Granja en una pieza única en el mundo es el sistema hidráulico. Es considerado el mejor sistema del siglo XVIII y lo más sorprendente es que, siglos después, sigue funcionando exactamente igual, por la pura fuerza de la gravedad.

El agua de lluvia y del deshielo de la sierra de Guadarrama se almacena en un gran estanque superior, conocido como «El Mar«, y gracias a la presión natural que se genera en el descenso, permite que fuentes como «La Fama» lancen chorros de agua de casi 50 metros de altura. Todo esto sin motores modernos, manteniendo un sistema que hoy parece casi milagroso.


Historia de La Granja, la ermita que se convirtió en palacio

De coto de caza a granja de monjes

A mediados del siglo XV, mucho antes de que existiera el palacio barroco que vemos hoy, Enrique IV estaba cazando por los bosques de Valsaín que eran coto privado de la corona al haber gamos, corzos y jabalíes.

Según cuentan las crónicas, durante un día de caza un jabalí enorme arremetió contra el rey dejándolo malherido. Se dice que el monarca, en peligro de muerte y sin tiempo de ponerse a salvo, se encomendó a San Ildefonso.

Tras salir vivo del ataque (en algunas versiones por la ayuda de sus monteros y en otras por pura suerte), el rey atribuyó su salvación a la ayuda del santo. Como agradecimiento, en 1450 mandó construir una pequeña ermita dedicada a San Ildefonso.

Años más tarde, los Reyes Católicos donaron estos terrenos a los monjes jerónimos del Monasterio del Parral (Segovia). Los monjes levantaron aquí una hospedería y una pequeña granja. De aquí viene el nombre que hoy todos conocemos: «La Granja».

Felipe V, el rey que no nació para reinar

La verdadera transformación llegó con Felipe V, nieto de Luis XIV (el Rey Sol de Francia) que llegó casi por casualidad a la corona de España.

En aquel entonces, en España gobernaba la casa de los Austrias, pero su último rey, Carlos II «el Hechizado», infértil tras siglos de consanguinidad, murió en 1700 sin descendencia. Por ello el trono español quedó vacío provocando lo que se conoció como la Guerra de Sucesión Española.

Por un lado batallaron el Archiduque Carlos de Austria y, por otro, los Borbones franceses. El ganador fue el joven Felipe, Duque de Anjou. Sin embargo, Felipe era el segundo hijo del Luis de Borbón, el Gran Delfín de Francia y el heredero del trono francés era su hermano mayor, por lo que a Felipe nunca lo educaron para gobernar. Su formación fue la de un noble culto, amante de la caza y el arte, pero no la de un hombre de Estado.

Cuando Felipe V llegó a Madrid, se encontró con una corte rígida y un país en guerra que le sobrepasaban y su mayor deseo era dejar de ser rey cuanto antes. Su plan era sencillo, abdicar en su primer hijo, Luis I, y retirarse a un lugar que le recordara a su infancia en la corte francesa de Versalles. Ese lugar fue La Granja de San Ildefonso donde, en 1719 comenzó a construir lo que inicialmente iba a ser un lugar de retiro, un palacio pequeño donde vivir tranquilo junto a su esposa, Isabel de Farnesio.

De palacio de retiro a sede del Gobierno

En enero de 1724, Felipe cumplió su sueño, abdicó y se mudó a La Granja convencido de que pasaría allí el resto de sus días lejos de la política. Pero el destino fue cruel y su hijo Luis I murió de viruela solo siete meses después de haber sido coronado.

Al no haber otro heredero con capacidad de mando en ese momento, Felipe V se vio obligado a retomar la corona muy a su pesar durante 22 años adicionales, hasta su muerte en 1746.

Este regreso forzado al poder cambió el destino de La Granja. Lo que se había diseñado como palacete para un rey retirado tuvo que ampliarse para albergar a toda la corte. Fue entonces cuando el palacio creció en dimensiones y lujo, pasando de ser un refugio personal a convertirse en una auténtica sede de gobierno durante los meses de verano.

Carlos III, el arquitecto del Real Sitio

Si Felipe V puso la primera piedra del palacio, fue su hijo Carlos III quien realmente dio forma al pueblo que hoy recorremos. Conocido como «el mejor alcalde de Madrid», Carlos III trajo ese mismo espíritu reformador e ilustrado a San Ildefonso. Bajo su reinado, el pueblo dejó de ser un simple acompañamiento del palacio para ganar entidad propia.

Si os fijáis al llegar, todavía cruzamos las imponentes puertas de entrada que él mandó construir para delimitar y proteger el Real Sitio. Pero su legado va mucho más allá de la estética ya que quería un lugar funcional, moderno y próspero.

Este rey fue el artífice de muchos de los principales atractivos turísticos de La Granja:

La Real Fábrica de Cristales: Fue uno de los proyectos industriales más ambiciosos de la época. Sus hornos buscaban fabricar el vidrio de mayor calidad del mundo para competir con las manufacturas europeas. Hoy es un museo imprescindible para entender la historia del municipio.

Casa de Infantes (Actual Parador de Turismo): Un edificio diseñado para alojar al séquito y a los hijos de la familia real. Es un ejemplo perfecto de la arquitectura sobria y elegante de la época.

Caballerizas Reales y Cuartel de Guardias de Corps: Lo que en su día albergaba a los caballos y a la escolta de élite del rey, hoy se ha transformado en el Palacio de Congresos.

Higiene y vanguardia: Carlos III fue un pionero en salud pública y San Ildefonso presume de tener el primer cementerio extramuros de España, una medida revolucionaria en aquel momento para evitar epidemias.


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La Granja de San Ildefonso