Redacción y sabiduría: Antonio
Anotaciones y edición: Antonio
A lo largo de nuestros viajes hemos ido aprendiendo muchas curiosidades que Antonio (es decir…yo) ha ido publicando como stories en Instagram lo que le gustó llamarlo TonyFacts (#marketingPower😂)
Estas curiosidades las hemos ido poniendo por los diferentes post en los que tenía relación pero dado que al publicarlas en Instagram recibía muchos mensajes de todo tipo de público (¡mamá soy famoso!) hemos decidido recopilarlas por país para que sea mas fácil verlas todas. Aquí te mostramos todos las las curiosidades de México.
Esto no es para nada representativo de la cantidad de información que hay en los post de Egipto, solo es un pequeño aperitivo y si os interesan os animamos a conocer toda la información del país y nuestras experiencias disfrutándolo. Si haces click en la 💡 del TonyFact que más te interese navegarás directamente al post en el que aparece.
💡 TonyFact: El miedo del tiempo
Existe un antiguo proverbio árabe que sentencia: «El hombre teme al tiempo, pero el tiempo teme a las Pirámides». No es una exageración poética, es una realidad física.
Mientras imperios enteros han nacido y colapsado, las pirámides de Giza han permanecido impasibles. La gran pirámide de Keops fue construida hace unos 4.500 años con más de 2 millones de bloques de piedra y fue la estructura más alta del mundo hasta el siglo XIV.
Para que entiendas la magnitud de su longevidad, piensa en Cleopatra: cronológicamente, ella vivió más cerca de la invención del iPhone que de la construcción de la Gran Pirámide. Para la última reina de Egipto, las pirámides ya eran una reliquia de un pasado remoto y legendario.
Son el único monumento de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que sigue en pie, recordándonos que los egipcios no construían para su época, sino para la eternidad.
💡 TonyFact: El último jeroglífico
Imagina que de repente toda la humanidad olvidara cómo leer. Eso pasó en Egipto. Los jeroglíficos, que fueron el orgullo de una civilización, se convirtieron en un código indescifrable cuando el cristianismo se impuso y cerró los antiguos templos.
El último jeroglífico conocido se grabó en el año 394 d.C. en el Templo de Philae por un sacerdote que probablemente sabía que era el último en entender ese lenguaje sagrado. Desde ese momento, Egipto se sumió en un gran silencio intelectual que duró más de 1.400 años.
El mundo miraba las paredes de los templos pensando que eran simples dibujos decorativos, hasta que la Piedra Rosetta permitió que esas piedras volvieran a hablar en el siglo XIX.
💡 TonyFact: La piedra Rosetta
La pieza más importante de la historia de la arqueología fue encontrada por soldados de Napoleón en 1799, pero si quieres verla, no vayas a París ni a El Cairo… tendrás que ir al British Museum de Londres ya que tras la derrota de las tropas francesas en Egipto, los británicos exigieron la piedra como botín.
La Piedra Rosetta no es una obra de arte, es un «diccionario» gigante. Contiene un mismo decreto real grabado en tres tipos de escritura distintos: jeroglífico (para los dioses), demótico (la escritura del pueblo) y griego antiguo (la lengua de la administración). Como los arqueólogos sí sabían leer el griego, pudieron comparar las palabras y, por primera vez en 1.500 años, entender qué decían los jeroglíficos. Nos permitió pasar de mirar dibujos a leer la historia real de los faraones. Sin ella, Egipto seguiría siendo un mudo absoluto.
💡 TonyFact: Champolion
En la carrera por descifrar los jeroglíficos aunque Inglaterra se quedó el «cuerpo» (la piedra Rosetta), Francia se quedó con la «mente», Jean-François Champollion, quien le echó el pulso intelectual y consiguió descifrar lo que decían los jeroglíficos.
Champollion fue un prodigio que a los 16 años ya dominaba una decena de lenguas antiguas y que se obsesionó con descifrar el código egipcio usando una copia de la piedra.
Champollion no solo usó la Rosetta, sino que la comparó con otros textos y obeliscos durante años de obsesión. Su gran hallazgo fue comprender que los jeroglíficos no eran solo dibujos de ideas, sino que representaban sonidos, como nuestro alfabeto.
El 14 de septiembre de 1822, tras descifrar el nombre de Ramsés, salió corriendo a ver a su hermano, gritó ‘¡Ya lo tengo!’ y cayó literalmente desmayado al suelo por el esfuerzo mental.
💡 TonyFact: Pasaporte de faraón
Esta es la historia de uno de los viajes más surrealistas, pero primero hay que entender quién fue Ramsés II. No fue un rey cualquiera, fue el «Faraón de los Faraones». Se consideraba un Dios en la tierra y durante sus 66 años de reinado, cubrió Egipto de monumentos colosales (como Abu Simbel), firmó el primer tratado de paz de la historia y tuvo más de 100 hijos. Fue tan grande que 3.200 años después, seguía inspirando un respeto casi religioso.
En 1974, la momia de Ramsés II empezó a deteriorarse por culpa de unos hongos. Para salvarla, tuvo que ser trasladada a París para un tratamiento de radiación. Las leyes egipcias prohibían que cualquier persona, viva o muerta, saliera del país sin documentación oficial.
Para evitar problemas aduaneros, el gobierno le expidió a la momia un pasaporte oficial donde en el apartado de ocupación ponía: «Rey (fallecido)». Al aterrizar en Francia, Ramsés II fue recibido con la alfombra roja y los honores militares que se le rinden a cualquier jefe de estado en activo. ¡3.200 años después de su muerte, seguía ejerciendo de Rey!
💡 TonyFact: Tutankamón
En la historia de Egipto, Tutankamón fue un faraón menor puesto que murió siendo un adolescente de 18 años y su nombre fue casi borrado de las listas reales (Ramsés II ni lo consideró un faraón real). Sin embargo, ese olvido fue su mayor bendición ya que mientras las tumbas de los grandes y poderosos faraones como Ramsés II o Seti I fueron saqueadas en la antigüedad, la de Tutankamón quedó sepultada bajo los escombros de otra tumba posterior y fue olvidada.
Cuando Howard Carter la descubrió en 1922, el mundo entendió lo que era la riqueza faraónica. El tesoro era tan vasto que se tardaron 10 años en catalogar los más de 5.000 objetos que había dentro. Desde carros de guerra cubiertos de oro y tronos de piedras preciosas, hasta cosas personales como sus sandalias y comida para el más allá. Pero el mayor tesoro fue su máscara funeraria de 11 kilos de oro puro y su sarcófago, también de oro macizo.
Si un rey «insignificante» fue enterrado con más de 5.000 objetos de oro puro, ¿qué maravillas no habrían contenido las tumbas de los grandes farones?
💡 TonyFact: El río al revés
Para los egipcios antiguos, el mundo estaba al revés de como lo entendemos ya que nosotros miramos un mapa y el Norte está arriba, pero para ellos, la referencia era el río Nilo, que fluye de Sur a Norte.
Esto crea una confusión geográfica para el viajero ya que el «Alto Egipto» se encuentra en el sur (donde el río nace y tiene más altura) y el «Bajo Egipto» está en el norte (donde desemboca en el Delta).
Además, el Nilo era el único que les permitía navegar en ambas direcciones sin esfuerzo puesto que la corriente te lleva hacia el norte y el viento constante del Mediterráneo te empuja hacia el sur. Es un río que parece diseñado por los dioses, una curiosidad de la naturaleza que permitió a Egipto estar comunicado miles de años antes que cualquier otro imperio.
Como decía Heródoto, «Egipto es un don del Nilo», un río de vida que fluye al revés de nuestra lógica, pero en perfecta sintonía con la eternidad.




